Ciudad del sol
62 - los extre·mecimientos violentos de 1a" vib-rante alma latina~ 1 C-ón el recogimiento piadoso. de un Fray Angé1i- co, ·en un día que la boira s~ eS'parcía en el ca.mpo de l?" ciudad del :Sol, evocadora .de la antigua Ruma, su- ··br por el camino empinado de un montículo cuzqueño : "¡'Colca·mpata !" . . , .; ¡La .. ruina de be-lleza emotiva -! La Sión del pa- ·ganisino incaico donde se Ievantó la. mansión que era ·Templo y el Templo que era mansión del hijo de la Divinidad; Real alcázar del Gran Inca Manco ·Ccápac, fündador del · Imperio. . De pronto, ,la primera impresión no es. h'ala.ga.i. ,(iora; la aspereza: de la ruina, muestra .descarnado el esqueleto . de lns .grandes bloques de piedra, sin re- lieves· nii dibujos, ni -- trazas que por elllos haya pasado buril algÜno .. que ·denuncié la inspiración de un -Mi- guel Angel.. . . · Sólo :Efe .puede admirar la 'Sed de iinm,ensidad del ~rquitecto cuzqueño, que tuvo el inconimen.surable alien- to f araóilico. . * '· * * · ' ... El azul del profundo cielo que se ahonda., atrae la inirada hacia lo alto y por lo bajo la ciud~d incaica.. :Se aplana .ajena a la locomoción moderna., con la solemni- dad de "lo eterno, ante 1a invocación del sagrado mito. Tupida arboleda, más inclemente ·que los siglos, forma monte y extie:Qde sus ' raíces carcomiendo los cimientos del Palacio; Eon árboles .destinados por el utilitarismo mercantil a convertirse en leña. ¡Ay _ do~ lor ! ¡·Cuanta indiferencia!, ¡cuánto desdén! Abruma el abandono de tanta belleza, cuanta en el apartado ·Cuzco se esconde! . · La~ ruiha.s del Palacio de Manco-·Ccápac, como la escondida Apadana de Darío, hablan el lenguaje centenario de su histioria ; diríase heraldos portento- sos, de la grandeza de1 magnífico Inca rebelde, inven- cible! Una muraUa de piedra formando bloques, cir- cunda el cerro, a manera de gigantesco ·Coliseo : · la
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