Ciudad del sol

¡ AREQUIPA ! Ya había anochecido cuando el tren se detuvo en Ja estación de ...!\requipa. . La ciudad que en otros tiempos daba la señal de la alarma Tevolucionaria., la más temida por las revo- luciones ciudadanas, débilmente alumbrada por pere- zosos focos eléctricos, parecía somnolienta. Los pocos transeuntes, la falta de Teatros, ·Cafés y Restoranes nocturnos que constituyen la vida noc- támbula, producen la impres.ión de una ciudad dormi- da; de un pueblo cauteloso, de los recogimientos claus- trales. ·Contraste grande e inusitado el que ofrecen los amaneceres bañados de luz y animados por la activi- dad popular, con el hermetism.o nocturno de manse- dumbre y de misterio. Arequipa es una ciudad importante, la primera del Perú después de la capital, Lima; :mas cuando se le vé envuelta en la obscuridad nocturna, tristemente iiuminada por los reverberos de las plazas y de las calles que proyectan sombras, tiene la apariencia d~ lo que .se extiende, de lo remoto, de una ciudad misteriosa. * * * E1 Canónigo Berroa, bondadosamente me sirve de Cicerone para pasear la Catedral, hermoso templo moderno ·de indiscutible mérito arquitectónico, que se conserva con toda su pureza, ajeno a la charrería de- vota popular, como ocurre en otros. Elegante, sin pretenciones gigantescas, se levanta sobre un átrio marm·óreo perfectia;m·ente proporciona- do, amparad'O por una verja con reminiscencias ger- , . man1cas.

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