Ciudad del sol

-20 - Aquellas flores q ue ell a amaba, esas celosías, co- mo antes, pintadaE de ver.de, me parecía que reflejaban s u silueta fina, la alb ura de su rostro, la palidez de sus preciosas manos, que contrastaba con la energía de su frente dibujada por un pincel de.l renacimiento. Aun no había despuntado el alba, cuando se pre- sentó en la .casa el subprefecto, coronel Somocurcio, quien disponía lo que se debía hacer ; en vano- mi ma- · dre objetaba que sacar a Ja~ criaturas, sobre todo a la enfermita, a esas horas, con ese tiempo tempestu:osn, era exponerla al peligro de · perder la. vida; bien podía eer 1a funesta presunción una apariencia, un engaño, el informe trasmitido a la Subprefectura; tal vez no era enemig.o el buque que los vigías denunciaban. El Coronel So.mocurcio, fino y e~mplaciente de costumbre, en ese momento, desconocía contempla- . c1ones. Era urgente salir al instante, tomar el tren, cu- ya n1áquina había orden ado encender y partir -con rum- bo hacia Arequipa. L.os minutos eran preciosos, el equi- paje se salvaría de spué s si fuese posible .. Un buque enemigo estaba á la vista transportan- do una divis.ión , a las órdenes del ·Coronel Vidal Gar- cía, con el fin de atacar Arequipa y tomar prisionera a la esposa del General Cácereg y a sus hijas, al mismo tiempo que para cortar la retaguadia al defensor de ia integridad nacional. Sobre mi madre pesaba la inmensidad de esta desgracia, mas su celo materno la inducía a nO. perder la esperanza de que fuese una falsa alarma la que le comunicaban. ¡ .Cuántas noches nos habían despertado para decirnos : "El enemigo a la vista" ; en · esta oca- sión rto hubo engaño y antes que alumbrase la albora- da, a la sombra de la noche y en una locomotora sin silvido, para no despertar inquietudes, ·en silencio y en el misterio del cielo y de las cosas, partimos : dormi- tanto las criaturas y velando la madre. . · La evocación no suele ser buena compañera del viajerlO; la hora transcurrida en el Hotel que antes fue- ra mi hogar .llegaba a su término. _ En la estación se aglomeraban los que habían lle- gado con retardo, al punto que la gente se precipitaba a la boletería.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx