Ciudad del sol
~ 12 ven llor·ar humaniza.do , con el delirio ele las plegarias, y cubrirse de sudor, lo que no pa.rece fabuloso cu.ando se c.ontem.pla la expresión extraor'dinari.amente ·adolo- rida de.l divino rostro". Todo se convierte en poesía, cuan.do es un poeta quien lo evoca. Donde los a.rqueál ogos sól o ven fechas hipotéticas, Evan.gelina realiza e l m ilagro de la re- surrección artísti·ca, haciendo que Z.os mu.ros derruídos se alcen de nuevo en el espac-·io y qu e la ·vida de lo1s Inca,s, sunt uosa y sua·ve, aparezca ante nues.tra visit.a. He a,quí la ca.sa de Manco Cáp~c en Colca.m,pata, ya no desierta., ya no hecha escombros, sino sonora de. mú- sicas y brillante de da.lmática:s. Por sus claustros de piedra, pasan reclirnadas lánguida1mente en sus literas de plumas, las nobles favoritas del señor. L 1 os escla.vos ante esa,s divinas wpariciones, se prosternan en hie- rática.s posturas de adoración que l:0s alfareros .ha.n eternizado en el flanc.o de los huacos . . . . .. He aquí las termas imperiales, las profundas · piscinas cubíer- tas por el musgo .aterciopelad o, y .más lejos, el Baño de la Ñus,ta-, escondido entre il.os árboles, ·misterioso, tentador, ·en el que las prince 1sitas ondula n sin pensar que, 'desde las a.lturas cercan.as , los oj.os de los corte- sanos pueden contem.p lar su;s cu erpo s cob rizos que nin- gún manto vela y ha.s·ta llegar a enamorarse de ellos, sin te.mor de que z.a diosa Cauillaca, gran advers 1 aria de las profana·ciones -galantes, los convierta en piedras, lo mismo que al inf€liz Cariraya · Viracocha .... He a,quí la casa de Ollantay, el seductor que ta.nto preocu- pa aún hoy a. las peruanas sens ibles. "Me imagino a este joven de alma aitormenta.da y humiilde· estirpe - . dice Evangelina - .- con sueños d e - grandeza y actitu- des de monarca, sufriendo los pesares del ania.nte a quien le arrebata.n a la mujer amada, rebelándose con- tra e.l epiperador hijo del. Sol'.'. Es, realmente, una de laB más con:movedoras aventuras de amor, la de aquel indio de alma cabrnlleresca. Y Evangelin.a nos la refie- re con · una gracia casi infantil. "Siendo O llanta y go- bernador m .ilita,r de Antisuyo - dice - hubo de fre- cuen.tar la cor.te del Inca Pa,chacutec; a:Sí conoció a l.a infanta · Cuss i Cuyller, rte quien se prendó has- ta el -punto de 1de 1 sear hacerla· su esp¡osa, sin pa- rarse en las barreras de la jerarquía." El gran sa-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx