Ciudad del sol

- 118 - ¡Ay, así amor vuelve a nacer, como .el -dolor a . ' morir ..... . A la luz del primer foco del alumbrado eléctri- co que encontré en mi camino, escribí la página de una novela que jamás terminaré. En ella decía: "La in- mensa casa de mis abuelos en la que yo naciera, donde vivió y murió mi madre, me ·parece hoy más grande, más solitaria, más melancólica que antes. ¿Por qué la angustia de otros tiempos renace:? ¿Por qué turba mi alma ~xtraña incertidumbre? ¿Por- qué estoy abandonada ·y triste, ·mirando al infinito con indagadora inquietud ?H ¿Puedes, amor, violver a nacer? ¿Puedes amor volver a morir? Como lo inusitado, visión de ternura impalpable, lo he visto : ¿ f ué una realidad que se esfurna?. . . . Le he visto y su presencia subyugó mi alma. ¡Felicidad que apareces con ·- un cortejo de triste- zas, quién pudiera exilarte ! No te acerques, no me que- brantes : alondra próxima a emprender el vuelo, bus- ca el reino de la f anta,sía; mi amor .se ahoga en la mansedumbre de un lago desconocido: es un aleteo de , agon1as. Te presentí antes de verte, amor extranjero, en horfandad indagadora ; lo incierto de tu camino me desconsuela; no te detengas. Quisiera ofrendarte la paz de un corazón sin inquietudes, · que desconozco. ¿Creía~ -que te deseaba?. . . . . Si pudiera detener- te : Dime que has de volver mañana y todos los días de la vida en continuidad de felicidad sin fin! Me espanto con sólo pensar que podría esperarle todas las horas de mi existencia, perdida de dolores, ·durante una ausencia que no conoce límites. Sólo sé que llegará hasta mí cuando mi angustia- do corazón le llam 1 e y aunque intangible le ~entiré cer- ca, muy cerca de mi alma. . Interrogando a la visión amada, cuando sus ojos no me miren y su boca no hable ofreciendo halagos, sin lograr persuadir la extravagancia de mis anhelos, .me sentiré extraviada en la inmensidad ·de su corazón; quedaré temblorosa, escondida en un nido oscilante colgado en la rama del misterio, ~in conseguir apartar-

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