Ciudad del sol

-115 - Parecía un Promete.o encadenado que ofrece el corazón para alimentar al buitre del despotismo. Un grupo de artistas le rodeaba, le habían impro- visado el oficio de modelo y, ,embelesa·do.s, pretendían reproducir en ,el lienzo la fisonomía de infinita triste- za, amablemente alumbrada p,or la claridad diurna. Toda la pesadumbre del Imperio Incaico derriba- do, toda la sangre que esterilizó el suelo, toda .la man- sedumbre ·del holocausto eucarístico, estaba escrita en ese semblante deprimido por la esclavitud. ¡Dolor de vasallaje, dolor de cautiverio, dolor de indio. ¿Alcanzarás a redimirte un día? Te conocí altivo: a falta de rifle con un .rejón luchador en 1as manos, en acecho contínuo; oculto en- tre breñas, resbalando sobre la nieve, alerta contra el ene.mig,o chileno que incendiaba la choza indiana y daba muerte a la mujer, a la hija y al rebaño. · T·e conocí valiente, aln1a de la ri~ción, ennobleci- da por tu arrojo; supiste hacerte admirar ·en la san- grienta guerra, revelándote rejonero admirable, y aho- -ra vuelves como -en los tiemjpos 1 de los conquistad<0r·es a · ser grano que tritura 1a rueda del indiferentismo .! Quise hablarle, inquirir la pena de este modelo de apariencia estatuari~, que a pes·ar de sus cortos años ya había perdido el vigor, agobiado de pesadumbre; pero me fué in1posible, nos separaban ~iglos, él habla- ba el lenguaje de los hijos del Sol y yo l'D ignoro. ¿Dónde han encontrado esta es,cultura del dolor n1ás emocionante que la forjada por l~ Grecia mito- lógica? pregunté: "Lo de siempre", me respondieron, "ha venido a pedir justicia, es uno de tantos infelices; les han robado, los han ,asesinado ! E.s el dolor de Huancané que viaja, es el dolor in- manente del dinamismo de la capital : Lima!

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