Ciudad del sol
- 114 - En un patio, cuya puerta estaba entornada para evitar las indiscretas miradas callejeras de los tran- seuntes, impensadamente m 1 e sorprendió la figur1a del dolor. 1Conte.mplé absorta :es,e .dolor d liscreto, oculto, silencioso : do- lor que nadia espera y que se resigna ; dolor tenebroso, · dolor juve- nil; humilde por su pd,breza, enriquecido de remembranzas ; do- lor que me hizo estre- \mecer incitándome a la meditación, dolor que mueve el alma a condenar la inclemen- cia humana. Para tí no hay con- miseración·: la piedad te ignora ; la caridad te desconoce. Lej.os de tí todo amparo; sin justieia ni protección te condenan por delito no cometido y así con- tinúas tu existencia, siempre olvi1d:ado, como el caminante abando·- nado, que sólo conoce el senderia de la tristeza. ¡ Quién fu-era. poderoso para dasterrart 1 ei, quién suficientemente fuerte para suprimirte, para borrar- te de nuestra historia, dolor de nuestro indio, y tro- carte en felicidad ! Dudé un instante que pudies·e tener vida aquel 1ro.stro jóven que tanta pesadumbrie revelaba; sí, era hun1ana aquella figura esbelta, bronceada, que apoya- da la cabeza contra el muro permanecía inmóvil, con la mirada perdida en el espacio como si soñase o re- cibies:e. en dolores_ síclicns, toda la pes1adumbre de su raza. ..
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