Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 95 Semejante a esta fue otra que por el mesmo estilo y con la mesma obligación de guardar castidad la dedicaron a otra guaca, atendió diez años a su servicio con toda onestidad y pureça más al cabo dellas advirtiendo que las cosas de comer que ofrecía a su ídolo se le quedavan allí uno y otro día sin que nadie las consumiesse hasta podrirse y que la huaca no comía ni vevia juzgó una de dos cosas, o que no la quería a ella por mujer o que era cosa de burla el decir que tenía sentido y assi trató de casarse y olvidar aquel mal exercicio con que al tiempo de la misión le fue más fácil hazer su confesión y vivir christianamente. No era niña sino vieja bien caduca y engañada otra que se hazía venerar como sacerdotissa grande y el día de las juntas que hazian los indios de su pueblo para reverenciar sus huacas la llevavan en andas muy bien vestida y en llegando començava a ofrecer los sacrificios en nombre de los que los traían que eran sin número. Y acabado este mal oficio se ponía a dormir en un rincón de aquel sacrílego oratorio y al punto se cubría de un sudor grande, y començaba a hablar entre sueños y se oían ruidos y temblores en la cassa, con que todos se arrodillavan y entonces oían una voz que les hablava confusamente, anunciándoles siempre males, trabaxos y pestes, a que con gran temor respondían a mas no poder estas palabras: Ari Yaya, si padre que es como si dixessemos Fiat Fiat. De todos estos engaños les sacaron los padres con sus ordinarios sermones, aunque muchos dellos por no saber la lengua general no pudieron ser también enseñados como otros que la sabían. Absolvieron en cinco dotrinas de la descomunión y apostasía tres mil y ciento y más personas, hallarense ciento y veinte hechizeros, quitaronse ducientas y noventa y siete huacas y aviendo dexado en esta buena disposición todos estos pueblos se recogieron a su colegio de Lima los padres missioneros llamados de los superiores por ser tiempo de la congregación provincial en que avia de tratar de propósito de la materia y de los medios necesarios para acabar de extirpar esta mala ciçaña de la idiolatría. Tratose en ella muy de propósito este punto y la principal fue animar a los padres missioneros a que con gran zelo de la honra de nuestro señor tomassen muy a pechos un negocio tan grave sin perdonar a trabaxo alguno hasta darle cabo, con esto acabada la congregación salieron cada ternario de padres por su parte a acabar de visitar las provincias que faltavan, donde fue nuestro señor servido se obrasse en esta razón lo mesmo que en las demás. De la de Andaxes y Caxatambo se dize por mayor que hallaron tales ritos y fiestas tan torpes y abominables que no quedavan inferiores a las antiguas de Priapo y assi no son para escrebirse, y solo tratando de ídolos se dize en general que de huacas solemnes y principales quitaron más de ducientas, y de la singulares y domésticas que llaman ellos conopas y podemos nosotros llamar dioses penates más de dos mil, y otro gran número de malchis (sic) este es cuerpos muertos no solo de sus antiguos sino aun de cristianos que los entierran en cerros y los mochan o adoran, que es lo mesmo y muy señaladamente los de los niños gemelos que para ellos son como divinos. Últimamente remata esta missión con decir que aviendo hecho más de dos mil y quinientas confessiones le sucedió a un padre estando en un confessionario ver entrar a un indio en la iglesia tres días arreo y que acometiendo a ir a donde el padre estava, se bolvía luego atrás y se salía de la iglesia con que dio bien en que reparar al confessor, más al
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