Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 62 su alma, aun estando vivo sucedió pues que aviendo muerto otro prebendado de la mesma iglesia, una noche (según refirió el mesmo doctor) le bio junto a su cama que le hacía señas con la cabeza de que se fuese con él, y aunque le dio cuidado de saber la certidumbre de aquel embite no por eso se desasosegó porque el que tenía con las cosas de su alma y prevención para la muerte asi de testamento, como de lo demás era lo que se podría desear; pero lo maravilloso en esta parte fue que aviéndole dado algunos meses antes una penosa enfermedad, originada de grandes flemas, vino finalmente a morir el mesmo día en que se celebrava la fiesta de las llagas, tan de su devoción, y el espirar fue a la mesma ora y punto en que le cantavan el responso, que fue cossa de grande admiración. Este saserdote siendo como dicho es cura de la doctrina de San Damián la qual tubo doze años con el cuidado que tenía en fundar en la fee a sus feligreses, y predicarles vivamente contra la idolatría, y aunque los indios temerosos de su mal intentaron desquiziarle, no solo de aquellos sanctos intentos sino también de la doctrina levantándole falsos testimonios no pudieron porque le favoresió el señor, y demás deso con una ocasión que dispusso la providencia divina, en tiempo quel avia consebido algunas sospechas de que sus feligreses no andavan a derechas en esta materia con Dios vino acavallo(sic) de conoser, y fue que le llamaron para un indio viejo que se estava muriendo y éste le dio noticia aunque confusa de que una hija que tenía llamada Curi guardava un ídolo, y que él avia dedicado esta su hija al Pariacaca, ídolo y adoratorio, el más principal desta provincia y le davan este nombre por un cerro desta cordillera donde haze mucho frio, murió este viejo encubriendo lo más principal y que hazía más al casso en esta materia de ídolos. Muerto el indio llamó el doctor Dávila a la hija y le pidió el ídolo más ella maliciosamente le dio otro del que le pedía, con este principio el dotor dio de allí adelante en predicar fuertemente contra este vicio, y más quando supo que casi todo el pueblo concurría a aquella cassa de la india a sus idolatrías, pero entró la justicia divina castigando severamente a esta sacerdotisa del demonio porque de repente le dio el mal de la muerte y llamado los indios al doctor para confesarla la halló sin habla echando mucha sangre y espumajes por la boca y asi murió sin confesión, y que al alboroto concurrió todo el pueblo. El dotor Ávila deseoso de decirles en tal caso algo de provecho les predicó allí la historia de Anania y Safira a quien quitó la vida de repente porque mintieron a San Pedro encubriéndole la plata que tenían defraudada etc, y que lo mesmo avia hecho Dios con aquellos dos indios padre e hija como lo avian visto a sus ojos, y lo mesmo haría con ellos si con toda claridad no se descubrían y enmendavan, temieron mucho con esto y el día siguiente le llevaron más de 300 ídolos y la madre de aquella india Curi le llevó al doctor a su cassa el propio ídolo que el padre y la hija avian ocultado, y el doctor derribó la cassa y puso una cruz grande con un humilladero que hiço en ella. Con esto se encartaron otros pueblos comarcanos de que tubo algunos indicios y asi poniendo mayor calor en lo començado, fue descubriendo mucho más de lo que pensava y para venir a cumplida noticia de todo usando de la facultad de vicario hizo pregonar un edicto en que mandava a todos sus súbditos que dentro de seis meses manifestasen lo que de si o de otros sabían acerca deste crimen, prometiendo perdonar y reconciliar piadosamente a los que de su voluntad se

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