Yuyarccuni Año II N° 2 Maria Valdivia 342 manera de obtener formación en países como Inglaterra, Estados Unidos, Francia y Alemania. La dictadura fue terrible, pero tuvo como paradoja que la clase intelectual brasilera bebió de diversas vertientes historiográficas, eso le dio mayor riqueza al debate, cuando pudo retornar, como en el caso argentino, chileno o español. Los exilios fueron experiencias dramáticas y crueles, pero a la vez enriquecedoras en términos políticos y culturales. Thompson, Hobsbawm, Butler, Laclau (argentino, radicado en Inglaterra, murió hace poco), Mouffé y Bourdieu, siempre son los utilizados para tesis de historia, al igual que Zizek, Todorov, Pollak y Ricoeur. La intelectualidad brasilera mira hacia el Cono Sur y el Atlántico, casi nada hacia el área andina. Se conoce sobre Aníbal Quijano y algo de José Carlos Mariátegui, me sorprendí al encontrar la biografía de Haya de la Torre, elaborada por Luis Alberto Sánchez. La historiografía brasilera es muy diversa, bien hecha, con esfuerzos en torno a Historia de la Salud, de manera estupenda, especialmente la Casa de Oswaldo Cruz —un centro de investigación de primera—, e Historia del deporte (varias tesis doctorales de buena factura en ese sentido y no siempre sobre fútbol). Sin duda los estudios sobre la esclavitud albergan la historiografía más extensa y presentan un notable avance respecto al resto del continente. No hay que olvidar que la abolición fue en 1888, a esto se añade el serio interés que tomaron los gobiernos de Lula y Rousseff mediante la política de Acciones Afirmativas, que consideró la necesidad de aproximarse a la historia Sur-Sur, con una relectura de la esclavitud y la diáspora negra, especialmente de las ex colonias portuguesas en África, con la que hoy en día existe un exitoso dialogo interdisciplinar, como en el caso de Angola y Mozambique. Se lleva Historia de África como parte de los cursos obligatorios de Historia y el intercambio de experiencias es muy fluido, además, hay que entender que lo africano es denso, complejo y diverso. Estos temas no pertenecen solo a la historia colonial o imperial, un error en el que incurrimos de manera frecuente. De otro lado, las organizaciones de lucha por los derechos de los afro-descendientes son más dinámicas y han logrado articularse mejor con el campo histórico-profesional. Lo africano no es sólo lo esclavo. Se pueden revisar trabajos que corresponden a la post abolición, como las Memorias de Cautiverio de Hebe Matos y Ríos, referido a la última generación de esclavos. Hay también una muy buena guía bibliográfica elaborada por la historiadora Regina Xavier de la UFRGS, sobre la historia de la esclavitud, la iconografía en regiones donde parecía que no había esclavos o sus descendientes, como en el caso de Rio Grande do Sul. Sandra Graham es muy admirada, pues trabaja
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