Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Estefany Ramos 321 manifiestos, reflejar su situación y los diversos vínculos establecidos entre ellas. Un punto importante a mencionar es la desigualdad de género que se impartía en la educación. Cabe mencionar, que en tal época: Se evidenció un modelo de educación excluyente con las mujeres y los indios; también centralista pues toda la atención estuvo focalizada en la creación de escuelas en Lima y en ciudades de la costa, desatendiendo el desarrollo de la zona andina y amazónica. La educación no tuvo un espíritu nacional, sino más bien un espíritu colonial y colonizador, señala Mariátegui: “cuando en sus programas de instrucción pública el Estado se refiere a los indios, no se refiere a ellos como peruanos iguales a todos los demás. Los considera como una raza inferior” (Guardia, 2002, p.6). Consideramos oportuno abordar dichos temas con enfoque de género, en el que se explica y evidencia la dominación y subordinación a las que estuvieron sometidas las mujeres; sobre todo, a las que fueron estigmatizadas con el “modelo de mujer” predominado por el sistema patriarcal del siglo XIX. La importancia de la familia bajo la mirada del discurso ilustrado La categoría de importancia de la familia era primordial en el Antiguo Régimen, puesto que desempeñó un rol trascendental para la corona. Los historiadores observaron a la familia como la célula básica de la organización de la sociedad. Este es un punto muy extenso puesto que existe en la actualidad estudios de mayor envergadura referentes a ello. Es pertinente agregar: Observábamos que los vínculos de una sociedad celular como la del Antiguo Régimen tenían un fuerte carácter vinculante, comportaban reglas internas de funcionamiento, conllevaban el ejercicio de una autoridad reconocida, legitimidada y delimitada por la costumbre, su economía moral se regía por obligaciones mutuas vinculantes, que definían el derecho de las partes y apelaban a determinadas pautas de comportamiento, intercambios y reciprocidades más o menos explícitas. Sin embargo, estos lazos personales no eran algo fijo o predeterminado, sino que se construían en la acción, a través de un abanico muy amplio de experiencias y de comportamientos, entre la cooperación y el conflicto (Imízcoz, 2009, p.136). En aquella época el núcleo social poseía una mayor consideración en el ámbito político. Demostraba una mayor coordinación y organización catalogando la casa como el cuerpo social que estaba constituido por el conjunto material y humano, una unidad de trabajo, producción y consumo; un sujeto de estatus y derechos colectivos en el seno de una comunidad, y un

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