Yuyarccuni Año II N° 2 Robert Salazar 284 El Rescate, nos permite ver las potencialidades del movimiento de pobladores y la dinámica de la organización vecinal, que permite a su vez las luchas de reivindicación. En este contexto el SINAMOS con una política clara, no va ser el eje articulador de este movimiento y va a generar cuestionamientos la política urbana del gobierno de Velasco Alvarado. Sin embargo, se pudo articular las dimensiones reivindicativa y política del movimiento social; pero la segunda primó rápidamente sobre la primera, no lográndose ir más allá que un cambio parcial y local del poder capitalista urbano. En fin, el experimento expuso abiertamente ante el conjunto de los sectores de izquierda, la carencia de una alternativa global para los movimientos de pobladores. Villa el Salvador, 1971 El pueblo de Villa el Salvador surgió en 1971 por la conjunción de habitantes venidos de todas las provincias del Perú buscando mejores condiciones de vida, inicialmente se van a ubicar en las faldas de Pamplona en el distrito de San Juan de Miraflores14 y posteriormente, el Gobierno Militar decide su traslado a las faldas del cerro de Tabla de Lurín. Después de la invasión y el desplazamiento, la comunidad se va a organizar para dar solución a sus problemas más elementales, creando ollas comunes y comités de vigilancia para protegerse de las agresiones externas y delincuencia. Luego de esta organización, tuvieron prioridad los servicios de agua, transporte humano y mercadería. Desde junio de 1971, se organizaron los esta lucha en la elaboración de una alternativa para el movimiento de pobladores. El Rescate entró entonces en una cuarta etapa más pasiva de su trayectoria y paradójicamente no participará en el ulterior auge de las luchas barriales, hasta fines de 1976. 14 Entre el miércoles 28 y jueves 29 de abril de 1971, Lima fue sacudida por la noticia del “Pamplonazo”. Así se le denominó a la más grande toma de terrenos urbanos que se recuerde en el país. En esos días llegaban delegaciones extranjeras para la Reunión de Gobernadores del Banco de Desarrollo (BID). Los futuros pobladores consideraban que era el momento adecuado para invadir, ya que las fuerzas armadas y policiales estaban ocupadas en proteger a los participantes en dicho evento internacional. A pesar de que el gobierno de Juan Velasco Alvarado había proclamado su compromiso de construir una sociedad socialista, sin embargo, el ministro del Interior, General Artola, desplazó a la guardia de asalto, tendiendo un cerco alrededor de casi cinco mil familias que protegían sus esteras, enarbolando sus banderitas peruanas como símbolo de protección a las siempre salvajes acciones de desalojo. Los hechos violentos continuaron y el 5 de mayo, tras brutal ataque policial cayó asesinado Edilberto Ramos y muchos resultaron heridos, presos y enjuiciados; hasta el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Bambarén, resultó detenido. El general Velasco destituyó al ministro Artola y se reiniciaron las negociaciones entre los dirigentes de la invasión y los funcionarios de vivienda. Estos últimos realizaron el diseño de un asentamiento capaz de albergar a más o menos veinte mil familias. La planificación de este asentamiento llevó al traslado de los pobladores hasta las faldas del cerro de Tablada de Lurín.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx