Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Maria Valdivia 252 ginales de la política y la literatura, como ocurrió en el caso de los poetas Serafín Delmar7 o Gustavo Valcárcel8. Existen diversos ejemplos que nos pueden ayudar a explicar el valor de la novela testimonial como un recurso para el desarrollo de la historia oral como se puede apreciar en los textos de Juan Seoane, Ciro Alegría, Gustavo Valcárcel o Magda Portal. Las memorias pueden cumplir la misma función y siempre será necesario contrastar la información con otras fuentes para explicar los acontecimientos narrados por el escritor, develando la dosis de fantasía, el apego a una trama y una cronología lineal que hace legible la lectura, pero nos impide apreciar el tiempo como algo múltiple y la existencia de diversas realidades. Así se aprecia en la obra distante geográficamente pero semejante en la temática, del brasileño Graciliano Ramos, también preso, durante el gobierno de Getulio Vargas. Este periodista y activista nordestino, expuso en sus memorias la experiencia carcelaria vivida entre 1936 y 1937. Sus memorias mantuvieron un toque literario y cuidadoso en el lenguaje, una secuencia: trama-nudo-desenlace y la cronología lineal que buscaba la literalidad de los hechos. En ambos casos, la novela testimonial y la memoria, los presos políticos comparten similitudes dramáticas de fondo: nunca se conocen los motivos del encierro, no se llega a ser oficialmente procesado, la experiencia constituye un antes y un después en donde el futuro se asoma como un momento incierto, el encierro pone en duda incluso la cordura del preso (Ridenti, 2014, p. 477), el preso político pertenece al ámbito de la extra-legalidad, por tanto, los argumentos jurídicos y los reclamos sobre las condiciones de los presidios pasan a un segundo plano. A diferencia de lo sucedido en el Perú con los escritores y políticos peruanos Juan Seoane, Gustavo Valcárcel o Magda Portal, el régimen brasi- 7 Serafín Delmar (1901-1980). Poeta y militante aprista, nacido em Huancayo, fue conocido con ese seudónimo, pero su nombre real fue Reynaldo Bolaños Díaz y sus hermanos también se dedicaron a la literatura, al igual que su primera esposa, la poeta, activista y periodista Magda Portal. Vivió diversos exilios y se convirtió en uno de los casos más sonados de condena injusta al presidio. El fuero militar lo sentenció a la pena de veinte años de prisión, de los cuales llegó a cumplir sólo doce, como señala Barquero “sufrió todas las pruebas inimaginables: la persecusión, el encierro, el destierro y la miseria” (Barquero, 1977, p. 3). Quizá fue el que más escribió sobre la experiencia carcelaria y también uno de los más silenciados, debido a su apartamiento del APRA, apenas salió de la cárcel. 8 Gustavo Valcárcel (1921-1990). Militante aprista que luego renunciara y se afiliara al Partido Comunista al igual que su esposa Violeta Carnero, hermana del aprista Guillermo Carnero Hoke. Entre sus diversas obras, destacamos la novela La Prisión (1951). Resulta muy difícil obtenerla y pertenece a los circuitos “subterráneos o marginales” de la literatura testimonial, es posible afirmar que Valcárcel es uno de los pocos literatos que hace mención explícita a las violaciones sexuales a presos políticos en el Perú.

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