Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Axel Sanchez 236 tus en la sociedad, estando al margen del desarrollo que atravesó en otros contextos. Con referente a esto, el discurso de los pensadores de la época fue importante para la determinación racista y discriminatoria de aquel entonces, en la cual se valoró más a lo andino que a lo afro. Paradójicamente, creó una atmósfera sentimental en los ideólogos del veinte por la culpa de la marginación social a lo afro. Eso se representó en un artículo del diario El Comercio, en 1900, donde se refiere que “la piel oscura tiene un carácter arbitrario de la oscuridad moral asignada está inserto al alma pura de victimización de lo afrodescendiente” (Stein, 1986, p.172). Canclini (1998) define a las prácticas culturales como eje de la cultura popular en una sociedad determinada, en su estudio para el caso mexicano donde detalla que lo popular es una creación espontánea del pueblo a partir de su memoria que es convertida en mercancía o en un espectáculo exótico que se va reduciendo por la curiosidad de los turistas. En este ámbito, el fútbol fue un deporte inglés que se difundió en todos los sectores de la población limeña polarizada socialmente y fue acogido en los sectores populares como parte de una práctica cotidiana en el aspecto de la recreación y el ocio, además de la competencia masculina. Nosotros interpretamos “lo popular” como el seguimiento a las mayorías, para el caso de Lima entre 1927 y 1936, los sectores socioeconómicos de la población mayoritaria eran los pobres y la clase media. Sin embargo, el fútbol como práctica de la élite se masificó. Esto contrasta con el texto de Nolbert Elías (1983), quien plantea que la práctica deportiva es producto de las sociedades industriales como pasatiempos a la rutina laboral diaria. El balompié es el resultado del capitalismo inglés en su etapa imperialista a fines del siglo XIX. Siguiendo con lo anterior, el autor hace énfasis que la cultura sirve como un elemento para comprender, reproducir y transformar el sistema social, como también para construir y elaborar la hegemonía de cada clase, esto último para la absorción de la ideología dominante. David Parker lo ejemplifica con el caso de los “huachafos” quienes eran indígenas de la época que se enriquecían informalmente y se acoplaban al estilo de vida decente arbitrario por la élite. Otro caso ejemplificador es el argumentado por Stein (1983), quien refiere sobre los negros que se autodenominaban mestizos para ganar un estatus más en la sociedad de la capital. El capitalismo reestructura el significado de las creencias y prácticas cotidianas a fin de integrar a las clases populares en el desarrollo capitalista, como infiere el autor. Sin embargo, en nuestro contexto la situación es dife-

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