Yuyarccuni Año II N° 2 Axel Sanchez 229 Wood (2005) analiza al fútbol dentro de los esquemas literarios (como artículos en revistas y simbolismos de obras literarias) como parte de las nuevas prácticas culturales de la sociedad peruana. Esta cultura popular era expresada en la narrativa publicada y difundida en el cine, la TV, la música y los medios de comunicación. Además, enfatiza que el balompié fue un mecanismo de prejuicio racial y social como representación de las controversias psicosociales. A diferencia de Muñoz (2001), Wood plantea que el fútbol fue el nuevo opio de la población peruana integrando a las clases populares y distrayendo el carácter revolucionario de las masas. Esta rivalidad lo interpreta en Los Ríos Profundos de José María Arguedas, señalando que “el fútbol sirve, entonces a los futbolistas negros (y de otros sectores marginados) como manera de salir de su posición de inferioridad socioeconómica y político-cultural para imponerse frente a los que se consideran superiores” (Wood, 2005, p. 132). Álvarez (2015) señala que la identidad se puede construir a partir del rechazo hacia una identidad contraria. Esta premisa nos traslada a lo que ocurrió en septiembre del año 1928, fecha en que se enfrentaron el Club Alianza Lima frente a la Federación Universitaria de Fútbol (hoy Universitario de Deportes). Un partido que enfrentó a dos expresiones sociales contrapuestas como lo detalla Pulgar Vidal (2014), el estilo de Alianza, un estilo pícaro de juego cuyos jugadores veían al futbol como diversión y pasatiempo después de las jornadas laborales, el equipo del pueblo, de los obreros, de los afrodescendientes; contra el estilo estudiantil, de los principios de valores burgueses, el juego con respeto al rival, de los trabajadores con un empleo digno para la sociedad, el de la élite. Los matches de antaño y la identidad perenne de los jugadores aliancistas Desde la llegada del fútbol al Perú gracias a los marineros ingleses quienes arribaron al puerto del Callao a finales del siglo XIX y según el poeta José Gálvez, fue Alejandro Garland quien en 1872 trajo el balompié al Perú, el fútbol pasó a formar parte de las actividades recreativas en los clubes de la alta sociedad limeña, espacios destinados para el ocio de la aristocracia de aquel entonces. Desde 1920, el fútbol no era el único deporte que captaba la atención del poblador limeño, lo eran también deportes conformacionales como el vóley, básquet y natación, esto se explica a partir de la presencia de Augusto B. Leguía en los festivales deportivos. Sin embargo, el fin principal del Esta-
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