Yuyarccuni Año II N° 2 Andrea Ibazetta 220 Caretas, 1965, marzo 19-3, pp. 26). Además, la calidad de exámenes de ingreso era deplorable. En este período la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) usaban balotas que consistían en tareas específicas para prepararse con anterioridad. No hubo preparación de conocimientos generales de los estudiantes universitarios, nuevamente la Revista Ilustrada Caretas (1965) señaló que: mediante este sistema, cada curso se divide en 30 o 40 balotas con 2 a 6 preguntas cada una. Estas balotas se venden dos meses antes del examen. El postulante se prepara de acuerdo a ellas. El grado de dificultad entre balota y balota varía notablemente. Al llegar al certamen, el postulante escoge al azar una balota y procede a responder. Lo inconveniente de las balotas esta, precisamente, en la posibilidad de que un flojo puede salir airoso porque le tocó algo muy simple. Solo el examen único, secreto y simultaneo garantiza la paridad de oportunidades (Ilustración Peruana Caretas, 1965 marzo 19-3, pp. 26). El límite de cupos de las universidades locales generó la demanda de más universidades, como ocurrió en los años 60 con la creación de universidades en la capital y provincias fueron los casos de la Universidad San Luis Gonzaga en Ica (1959), San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho (clausurada en 1886 y reabierta en 1959), Universidad Nacional de Piura (1961), Universidad de Medicina Cayetano Heredia (1961), Universidad del Pacífico (1962), Universidad de Lima (1962), Universidad Nacional Federico Villarreal (1963) entre otras. Sin embargo, los intentos del gobierno de modernizar el país a través del sector educativo, de las universidades fueron insuficientes. El apoyo estatal disminuyó y con ello el deterioro de la calidad académica y la devaluación de sueldos de los docentes. La influencia de la política en las universidades en ese entonces es considerable, el denominado tarjetazo: “es en nuestro país una de las tradiciones más sagradas y acatadas. La interferencia de la política partidaria en la vida universitaria es una realidad en el Perú. Una buena parte de los postulantes creen que es necesario afiliarse a un partido para así estar protegidos y los partidos realizan abiertamente la labor de reclutamiento entre ellos y en los claustros” (Ilustración Peruana Caretas, 1965 marzo 19-3, pp. 27). Ello reflejó unas universidades politizadas como medio de resguardo y una forma de identidad en consecuencia de la insatisfacción del sector social emergente con el Estado. Esta inacción provocó la búsqueda de alternativas que resultaron en el conflicto armado interno, la radicalización ideológica, la burocratización y el corporativismo gremial. Los partidos de izquierda aparecieron como influencia en las universidades desde inicios del siglo XX
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