Yuyarccuni Año II N° 2 Erika Caballero 111 virtudes cristianas instauradas en los dogmas católicos —seguir los sacramentos— pero además, habían otras maneras de ganarse la salvación. Los actos que realizaban las personas con la función de ser salvadas correspondían a sus inclinaciones personales, su carácter de renuncia y sacrificio, y a sus disposiciones financieras. A la derecha es la continuación de este proceso, la salvación del alma a través del rezo y las misas: “con el número de veinticuatro misas veladas, que se han de decir las doce de ellas en los días diez y nueve de Señor San Josef en su altar y las otras doce en el altar de Nuestra Señora del Rosario las cuales aplico por mi alma, las desdichas de mi esposa, mis padres y demás personas a quienes fuere cargo de alguna cosa”4. En general, en los documentos testamentarios se avala por el alma no solo del testador, sino de familiares cercanos; pagando fuerte sumas que eran descontadas de la venta de sus bienes y que el tenedor o albacea estaba en la obligación de realizar. La segunda parte, compuesta por el fragmento superior donde se corona Jesús con su séquito de ángeles manifestando al personaje que puede ser salvo. En el fragmento inferior están mostrando tres ángeles donde desgraciadamente está tapado con cal, podemos apreciar figuras agonizantes que seguramente tienen vinculación con el infierno y la agonía del suplicio eterno. La mediación que se encuentra en la primera parte de los testamentos encierra esta pintura mural, Jesús salvador ante las buenas acciones y el infierno donde se hallan los pecadores, que agonizan en un fuego eterno: He invocado por mi Intercesora y Abogada a la Serenísima Emperatriz de Cielos y Tierra María Santísima Madre de Dios Señora Nuestra y Abogada de pecadores a su divino esposo Señor San José Santo Ángel de mi Guarda de los hombres santos apóstoles San Pedro y San Pablo y demás Santos y Santas de la Corte Celestial debía protección y amparo espero de la Divina Majestad la remisión que espero de mis pecados y lleve mi alma a gozar de la Bienaventuranza y temiéndome de la muerte que cosa natural previa a toda criatura humana no me coja desprevenido sin haber hecho mi disposición testamentaria y disponer las cosas tocantes al desahogo de mi conciencia y bien de mi alivio (Archivo Regional de La Libertad. Sección Protocolos. Escribano: Sancho García, leg. 165, f. 38v-39). Aprender a morir, significaba aprender a vivir adecuadamente. Para ello, la didáctica de este mural era representar la conversión de vida para un 4 ARLL. Sección Protocolos. Escribano: Sancho García, leg: nº 165, folio: n° 85(v).
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