Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Erika Caballero 109 fueron factores para buscar métodos que enfrenten esa muerte que estuvo presente en lo cotidiano. La creación de ciertos espacios fue un cambio para convivir con ella. El cuerpo sin vida, como en el pasado, fue un medio de culto. Pero en el siglo XVII se trató de entender a la muerte como el momento crucial donde el alma será juzgada, por ello se utilizaron métodos para la salvación. El proceso de morir y conducir el alma a la salvación, junto con mantener en orden todo aquello perteneciente a la vida terrenal, era un acontecimiento social en el Trujillo colonial. Cuando se temía fallecer a causa prematura por accidente o era anunciada por enfermedad o vejez, se daba tiempo a la persona y a su entorno para preparar adecuadamente la partida. El acto de testar estuvo ligado al ritual y a los sacramentos, constituyendo los primeros indicadores del inicio de un tibio proceso de secularización (Fernández, 2011, p. 112). En los testamentos se encuentra la preocupación por el fin de su alma y sus bienes, no siendo estos la fuente primordial para la preparación de la muerte, porque era posible su integración a cofradías, fundar capellanías y o elaborar pías memorias, como otras formas de ir preparando un “buena muerte”. La muerte debía ser ante todo buena, por eso se empezó a buscar la muerte bella. La representación de los rituales fúnebres en imágenes ya sea en murales o pinturas fue un medio para reflejar los sentimientos que giran en torno a la muerte y en conjunto con los testamentos expresaban las preocupaciones y la condición de vida. Las pinturas murales encontradas en la cripta de la iglesia dominica constituyen una forma de representación de la mentalidad acerca de las formas de salvación en dicha época. Al ingresar podemos darnos cuenta que se vivió acorde a la “buena” y “mala” muerte, alrededor de la escalera y rodeando el recinto en la parte inferior, está rodeado de calaveras con húmeros atravesados, signo de la muerte y el cáliz, siendo coronada la entrada de la cripta con la representación del cuerpo de Cristo. Dentro de la cripta, ubicada debajo del altar mayor, a la mano derecha se encuentra una pintura que presenta cinco estaciones (ver Figura 7), las cuales analizaremos por dos partes: La primera, del centro; está dividida en tres partes: a la izquierda podemos ver la caridad del personaje, mediante la entrega de limosnas a los más necesitados, los que son representados con una vestimenta ligera de forma sencilla, representando el desprendimiento de los bienes terrenales. En los testamentos, antes de pasar a la enumeración y disposición de los bienes terrenales entre los familiares, se otorgaban los legados piadosos, los que atendían también a la necesidad de asegurar la salvación del alma. Se

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