Voces y cantos de las mujeres

Siempre he pensado que en México las mujeres constituyen el elemento aglutinador. Puedo decir que tengo amigas, que siento simpatía por ellas y soy correspondida, en primer lugar porque ya no les represento ningún peligro, y porque se sienten queridas y apreciadas a través de los libros que hago. ¿Antes sí era un peligro? A nosotras las mujeres nos han educado en la competitividad, y con una cantidad de tonterías que son difíciles de superar. Cuánta energía hemos perdido por esa educación. Sin embargo, las mujeres aquí se unen más, son más solidarias, quizá para hacer frente al machismo y a la falta de reconocimiento. Lo positivo es que las generaciones más jóvenes ya no sienten culpa por no reunir todas las cualidades llamadas femeninas: atajo de dulzura, sometimiento, debilidad, y otros sentimientos por el estilo, y que ahora están en revisión. El otro día leí que el personaje femenino de Arráncame la vida, de Angeles Mastretta, a la primera libertad que accede es a la de su cuerpo. ¿Está de acuerdo con esta afirmación? Primero hay que decir que el personaje de Arráncame la vida que es Catalina Asencio, es un personaje cabrón. Una mujer mala y dura como el general con el cual ella se casa. Porque si él es malo, ella también lo es; si él roba, ella tampoco es un ejemplo de honestidad; si él tiene amantes, ella también los tiene; Y si él manda a matar al amante de Catalina, ella está dispuesta también a matar. Sin embargo, lo abraza, finge dulzura y no saber nada. Entonces estamos auténticamente ante el primer personaje femenino cabrón que se ha dado en la literatura mexicana. ¿Cree que exista una escritura femenina? No lo creo. Pienso que hay gente que escribe bien y gente que escribe mal, y se acabó. No creo que la inteligencia tenga sexo o que la sensibilidad tenga sexo. Que la mujer tenga algo más que decir de sí misma que los hombres no han dicho, eso sí podría ser. Pero hasta ahora en México eso no se ha producido en forma sobresaliente. No se puede dejar de leer a Fuentes, a Rulfo, a Octavio Paz, pero no creo que eso suceda con ninguna escritora, salvo Sor Juana Inés de la Cruz que es un fenómeno del siglo XVII. No hay la García Márquez mujer en América Latina... Se podría decir que Isabel Allende es la García Márquez mujer. Me parece que es una gran relatora, pero lo que ella tiene que decir a mi no me interesa, no me aporta nada nuevo; lo que no le quita sus méritos, que sí se los reconozco y se los aplaudo. ¿Y quién le dice algo? - Pues Sor Juana, Clarice Lispector y Marguerite Yourcenar, que es una gran escritora.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx