Voces y cantos de las mujeres

SEGUNDA PARTE UNA CONVERSACION CON ELENA PONIATOWSKA Revista Quehacer. No 99. Lima, enero-febrero de 1996, pp. 96-101. La literatura mexicana contemporánea, de gran vitalidad y variedad, presenta en las dos últimas décadas un aspecto que está transformando la historia cultural de ese país: la participación de un número significativo de mujeres escritoras. De todas ellas, se podría decir que cinco ejemplifican la amplia gama del discurso femenino. Se trata de María Luisa Puga (1944), Silvia Molina (1946), Angeles Mastretta (1949), Laura Esquivel (1950) y Carmen Boullosa (1954). Angeles Mastretta con Arráncame la vida (1985) y Laura Esquivel con Como agua para chocolate (1989) escribieron las primeras novelas que se convirtieron en bestsellers internacionales con ediciones traducidas a varios idiomas. Arráncame la vida es la historia de una mujer inscrita en la lucha por el poder de los años 30 y 40 en el México posrevolucionario; mientras que en Como agua para chocolate la cocina se convierte en un espacio sagrado donde las fuerzas de la naturaleza restablecen el equilibrio ante la dominación materna. Es decir, expresión de un mundo femenino hasta entonces cerrado que emerge hacia una mayor comprensión o reconciliación, y que tiene, por lo tanto, una deuda reconocida con quienes las precedieron: Rosario Castellanos (1925-1974), Elena Garro (1920) y Elena Poniatowska (1933). Pero si Rosario Castellanos construyó personajes femeninos incompletos y Elena Garro, irreales, es Elena Poniatowska la que con la diversidad temática de sus veinte obras publicadas abre un camino distinto desde 1954, fecha en que apareció su primera novela Lilus Kikus, hasta Luz, luna, las lunitas en 1995. La escritora y sus personajes son reales, viven, aman, ríen, y contradicen de esta manera, la predilección por los derrotados; por ese culto mítico a lo trágico que explica Octavio Paz en El laberinto de la soledad, expresión del imaginario colectivo mexicano donde los derrotados, fracasan, pero mueren con dignidad y gloria. Premio Nacional de Periodismo en 1965, 1970, 1978 y 1987, Elena Poniatowska rechazó el que le otorgaron por su libro La noche de Tlatelolco (1971) - relato estremecedor de la masacre estudiantil ocurrida en 1968 - mediante una carta en la que preguntaba quién iba a premiar a los muertos. Elena Poniatowska nació en Francia y adoptó la nacionalidad mexicana en 1969 cuando ya vivía veintisiete años en ese país. Entre sus obras destacan: Todo empezó el domingo (1963), Hasta no verte Jesús mío (1969), Fuerte es el silencio (1980), Ay vida no me mereces (1986), Nada. Nadie, Las voces del temblor (1988), y Tinísima (1994) sobre la apasionante vida de la fotógrafa comunista, Tina Modotti. De los libros que ha escrito, ¿cuál es el que más le gusta?

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