Voces y cantos de las mujeres

VI DEMOCRACIA, CIUDADANIA Y REPRESENTACION POLITICA: UNA VISION DE GENERO Nunca sabremos bien si con nuestro pensamiento y nuestra acción hemos hecho levantar al sol o si solamente hemos encendido una vela en las tinieblas. Hannah Arendt. Eric Hobsbawn sostiene que la insuficiente mención a las mujeres en la historia se debe a los prejuicios existentes, a que están menos documentadas, y porque gran parte de sus actividades no pertenecen al registro de la historia ortodoxa orientada a las acciones públicas, batallas y tratados. Sin embargo, dice, “es imposible, excepto dentro de límites muy estrechos, escribir la historia de un sexo separándolo del otro, del mismo modo que es realmente imposible escribir la historia de una clase separándola de la otra. En consecuencia, los mejores intentos para ubicar a las mujeres en la historia son aquellos que se han ocupado del papel de la mujer en una sociedad de dos sexos”1. Considero que este planteamiento también es válido para el análisis de la política y la democracia, hasta ahora ordenadas sobre una base que examina aspectos que muchas veces parecieran responder a una sociedad sólo de varones. Por ello, la acción de grupos de presión femeninos con la formulación de demandas específicas, ha sido necesaria para que se reconozca que conformamos parte de la sociedad, y que su transformación implica una tarea de ambos sexos. Pero si existe una forma de ejercicio de la política que Macchiavello resumió con la célebre frase: el fin justifica los medios; y que en los últimos años se la ha relacionado con prácticas verticales, egoístas, de clientelaje y corrupción, también es cierto que para un importante sector de la población ha dejado de ser considerada como un fenómeno practicado exclusivamente por los partidos políticos y por los hombres. Y empieza a ser vista como un fenómeno que se encuentra presente en todas las relaciones humanas sea de grupo, institucionales, formales o informales, y que atraviesa la vida pública y la privada. De hecho, las mujeres han preferido en muchos casos acceder a la política desde fuera de un partido, porque no se han sentido suficientemente representadas en la opinión pública o electoral. En las últimas tres décadas, y pese a la proclamación de conquistas y a un rol aparentemente más notorio, la representación política de las mujeres se ha mantenido casi inamovible. La cuestión femenina lejos de estar superada se mantiene en un nivel de permanente confrontación. Existen grandes diferencias en el acceso a la educación, una práctica no igualitaria en la división social del trabajo y los puestos de dirección; también en las funciones y tareas al interior de la familia, en el espacio público y en el acceso a cargos de responsabilidad política. 1 Eric Hobsbawn. ¿Qué sentido tiene la historia?. Lima. Análisis No. 143, 1988, p. 62.

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