Voces y cantos de las mujeres

En todas las cartas que Túpac Amaru le escribe a Micaela, la información y el mensaje es semejante a los que se dirige a un combatiente de igual rango. Son comunicaciones de guerra, con lo preciso y necesario, no existe mención que corresponda al ámbito privado, ni siquiera de los hijos, aunque Hipólito de 19 años se habían integrado con el grado de capitán al ejército rebelde, y Mariano de 18 cumplía tareas de importancia. El 27 de noviembre desde Velille le dice: “Acabo de recibir carta de Layo en la que me dan la noticia de que vienen soldados de Lampa y Azángaro; y así, precisa mucho que mandes poner toda la gente en el cerro de Chullocani hasta que yo regrese de este Velille, que será el viernes, porque siempre pasaré a dicho pueblo de Layo a poner atajo en el tránsito. También será preciso que Don Juan Antonio Figueroa lleve todos los cañones a dicho cerro”28 Un día después, le anuncia: “Ahí despacho esos dos chapetones, quienes habían tenido muchos deseos de quitarme la vida; y así, los mandarás asegurar muy bien (...) Al instante que veas ésta remíteme el cañón grande que trajeron de Quipococha, y que don Juan Antonio Figueroa venga a manejarlo, porque tengo mira de pasar a Caylloma; y que dicho cañón venga con toda su provisión29 Resulta sorprendente que a pesar de todos los testimonios existentes, la historia oficial continúe presentando a Micaela como una simple colaboradora de Túpac Amaru. A través de numerosos documentos queda demostrado que perteneció a la Junta Revolucionaria y cumplió funciones militares y políticas en el gobierno de Tungasuca. En la carta fechada el 29 de noviembre, Túpac Amaru pide su intervención para que el sacerdote Ildefonso Bejarano “no se lleve de dictámenes contrarios, y que mande abrir la puerta de la iglesia y administre sacramentos a aquellos naturales”, le recomienda que ponga soldados para que la protejan y le pide que le envíe la bandera “bien surcidita”30 El 30 de noviembre, trata de alentarla: “Se que estás muy afligida, y tu compañía lo mismo, y así no seas de poco ánimo. Si está de Dios que muramos se ha de cumplir su voluntad; y así, conformarse con ella”31. El 1 de diciembre, tiene noticia de que cinco corregidores están congregados en espera de las armas para emboscarlos, pero él tiene fe que la gente de Lampa se una a su tropa, “y así no hay que tener cuidado de nada, manteniéndote en ese pueblo con la gente que quedase, y poner centinelas para que te den noticia a menudo; y que los indios de la provincia de Quispicanchi se esparzan en todos los tránsitos los más peligrosos, para que no puedan salir a tu habitación; y si así sucediese, verás la forma de salir con toda la familia a Vilcanota, por Layo”32 El 2 de diciembre, Micaela Bastidas le escribe pidiéndole que Andrés Castelo sea apresado “porque éste hace muchas extorsiones en todos los pueblos que va, de modo que pueden rebelarse contra nosotros, pues en Lanqui hizo destrozos en casa de Francisco Santa Cruz”33. Pero con Andrés Castelo se equivocó Micaela, pues tuvo 28 Ibídem, p. 60. 29 Ibídem, pp. 61-62 30 Ibídem, p. 62. 31 Ibídem, p. 63. 32 Ibídem, 64. 33 Ibídem, p. 47.

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