Pero es en las cartas que Micaela Bastidas dirige a Túpac Amaru donde es posible seguir no sólo el curso de la insurrección, sino las acciones que emprendió, su carácter, el amor que le profesó, y también, la dramática desavenencia que tuvieron respecto del avance hacia el Cusco. Entre el 23 de noviembre de 1780 y el 23 de marzo de 1781, le escribió 19 cartas. En ellas lo llama sencillamente: Chepe, hijo Pepe, Chepe mío, hijo Chepe mío, Chepe de mi corazón, hijo de mi corazón, amantísimo hijo de mi corazón; y firma: tu Mica, tu amantísima compañera, tu amantísima esposa de corazón, tu amantísima Micaela. Del 27 de noviembre de 1780 a diciembre de ese año, Túpac Amaru le escribe ocho cartas. La llama: hija mía, hija Mica, hija; y firma siempre: Tu Chepe. La primera carta de Micaela Bastidas, está fecha el 23 de noviembre de 1780, en ella le recomienda con afecto: “Te encargo que la comida que tomares sea de mano de los nuestros y de más confianza”23. En la del día siguiente le aconseja que para promover la lucha en Arequipa, “es necesario que envíes un propio seguro con los adjuntos carteles para que se enteren de su contexto; y te advierto que sea con la brevedad posible, y puedes despachar otro propio para Pachachaca a cortar el puente cuanto, con la precaución correspondiente”24 Está al corriente de todo lo que sucede en el gobierno de Tungasuca, también intuye la traición que más tarde se evidenciaría trágicamente: “No puedo menos que participarte como los Curas de Pampamarca, de Yanaoca, el Doctor Bejarano y Don Ramón Moscoso, habiendo solido escribir al Cusco, al Obispo, y a los demás, relatando todo lo que pasaba en casa, y del número de soldados que tenemos, despachando las cartas con el Coaqueño; y el comprobante de todo es haber mandado cerrar la iglesia, sin que hubiese dicho misa ni haber ejercicios cristianos. Todo esto me tiene con bastante cuidado, ya porque estamos entre nuestros enemigos, y ya porque nos puede sobrevenir alguna traición repentina” 25 En la primera carta que Túpac Amaru escribe a Micaela Bastidas se advierte su preocupación: “Yo pasaré mañana por Velille, y hasta aquí me va bien; pues la gente de esta provincia va saliendo más leal, y en adelante espero salir lo mismo. Tener mucho cuidado con los que están en casa, y dile a nuestro Figueroa que no se descuide, con tener muy prontas las armas que estén allí. Tu Chepe. Altos de Livitaca, noviembre 26 de 178026 Juan Antonio de Figueroa, a quien Túpac Amaru llama afectuosamente “nuestro Figueroa”, era un cercano colaborador del Corregidor Antonio de Arriaga que fue apresado con él. Tramando la traición, se alistó entre los rebeldes y se hizo cargo de los cañones; por eso en las batallas en las que actuó la eficacia de la artillería era nula. Según el Obispo Moscoso, Figueroa “dirigía los tiros con ardid, para no dañar a los ejércitos reales27 23 Ibídem, p. 43. 24 Ibídem, p. 44. 25 Ibídem, pp. 45-46. 26 Ibídem, pp. 59-60. 27 Ibídem, p. 61.
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