Voces y cantos de las mujeres

pueblos aledaños y el 16 de noviembre, promulga el Bando de Libertad de los Esclavos. Es en ese marco que las tropas españolas que avanzaban hacia Sangarara, llegan el 17 de noviembre acantonándose en la plaza en horas de la noche. En la madrugada del 18 de noviembre, los rebeldes atacan el poblado produciéndose un violento enfrentamiento. Por primera vez el ejército español se rinde y tiene que retroceder ante el avance impetuoso de las tropas comandadas por Túpac Amaru. La Iglesia de Sangarara se convierte en el último reducto de los españoles que buscan refugio desesperados. Una lluvia de piedras cae sobre la Iglesia y Túpac Amaru insta a los criollos y mestizos refugiados en su interior a plegarse al movimiento. Los españoles impiden la salida de varios de ellos y se origina una lucha, es entonces, que ataca la Iglesia que pronto se incendia. El triunfo de la Batalla de Sangarara, la simpatía y el apoyo multitudinario que le tributaban los pueblos en los que empezaban a llamarle Inca Túpac Amaru, alarmó a los españoles, y el incendio de la Iglesia sirvió de pretexto para que el Obispo de Sangarara decrete la excomunión para los rebeldes. Consciente del poder de la Iglesia, Túpac Amaru envía inmediatamente una carta donde aseguraba que su propósito no era otro que el de luchar contra la opresión, pero el efecto ya pesaba sobre mestizos y criollos cuya posición se torna vacilante, lo que acarrearía funestas consecuencias posteriores. Después de la Batalla de Sangarara surge en las filas rebeldes el clamor de avanzar hacia el Cusco. Pero Túpac Amaru rechaza la idea aunque Micaela Bastidas fuera una de más convencidas. El Cusco era el centro del poder español y allí se encontraba la elite hispana rodeada de mestizos ricos que no eran precisamente adictos a la insurrección. Incluso, Tomasa Tito Condemayta, Cacica de Acos, le advierte que la situación en la ciudad no sólo no era favorable sino que su casa “había sido atacada por campesinos quechuas que empezaban a perder el control, al no diferenciar a propios de extraños”18 En consecuencia, Túpac Amaru decide avanzar hacia el sur a fin de extender la sublevación a las provincias altas para de ahí pasar al altiplano y después al Alto Perú, y de esa manera cortar también la ruta de abastecimiento al Cusco. Es recibido triunfalmente en los pueblos de Kanas, Acomayo, Canchis y Chumbivilcas. También en Puno y en los valles de Arequipa y Moquegua. Los primeros días de diciembre ingresa al Collao cruzando la cordillera de Vilcanota, en tanto que su primo Diego Cristóbal Túpac Amaru, avanzaba hacia las provincias situadas en la otra ribera del río Vilcomayo. En la Paz la conspiración estaba en marcha, en Oruro incluso se organiza un gobierno indocriollo, mientras los hermanos Catari iniciaban la insurrección en Chuquisaca. Fue un mes de extraordinario impulso que Micaela Bastidas vivió en Tungasuca haciéndose cargo de la parte administrativa y política de la insurrección. Es en este período, entre fines de noviembre y fines de diciembre, que su presencia empieza a perfilarse de manera definitiva. Es ella quien imparte las órdenes, otorga 18 Vega, ob. cit., p. 292.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx