Voces y cantos de las mujeres

Amantes del País, cuya influencia sería decisiva en su formación política. La misma Micaela lo dice: “a mi marido le abrieron los ojos en Lima”14 Micaela Bastidas y la insurrección de 1780 Túpac Amaru siempre concitó la simpatía y respeto no sólo de la gente más allegada a él, sino que ni siquiera sus adversarios se atrevieron a difamarlo, en cambio Micaela Bastidas fue calificada de cruel y odiada por los españoles. Si ya era difícil aceptar una insurrección indígena contra el poder colonial, resultaba intolerable que una mujer se impusiera de la forma que ella lo hizo. En varios documentos se refieren a ella con hostilidad y Melchor Paz dice que, “aquellos que conocen a ambos, aseguran que dicha Cacica es de un genio más intrépido y sangriento que el marido. (...) Suplía la falta de su marido cuando se ausentaba, disponiendo ella misma las expediciones hasta montar en un caballo con armas para reclutar gente en las provincias a cuyos pueblos dirigía repetidas órdenes con rara intrepidez y osadía autorizando los edictos con su firma"15 Es cierto que tenía un temperamento radical, y aunque no existen documentos que lo demuestren, tal vez estuvo en desacuerdo con su marido y guía en la primera etapa de sus actividades políticas más bien reformistas y con ánimo de buscar la aplicación de las Leyes de Indias y el cambio de autoridades. Pero cuando José Gabriel Túpac Amaru se convenció que sólo con la salida de los españoles y el fin de la sujeción extranjera era posible una patria libre, Micaela se erige como una gran figura de la independencia. El 4 de noviembre de 1780, aniversario del Rey Carlos III de España, José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru le tendió una emboscada al temido y odiado corregidor Antonio de Arriaga, y después de obligarlo a escribir una carta dirigida a su cajero dándole instrucciones para que con todos los fondos y las armas se trasladara a Tungasuca, apresó a sus colaboradores, y el 9 de noviembre, lo ejecutó. Dice Melchor Paz que Micaela Bastidas “tuvo la mayor inteligencia en el suplicio del Corregidor Arriaga, y en medio de la flaqueza de su sexo, esforzaba las diligencias injustas de aquel homicidio, cargando en su misma mantilla las balas necesarias para la guardia”16 Poco después, en la plaza del pueblo Túpac Amaru decretó la supresión definitiva de la mita y del pago de impuestos. Y, sobre su cuartel, puso la bandera de los Incas. Pasó al pueblo de Pomacanchi, donde mandó abrir un importante obraje, “y en presencia de varios caciques de los pueblos vecinos que por su orden habían concluido, les dijo que su comisión se entendía no solo ahorcar cinco corregidores, sino arrasar los obrajes”17. Había empezado la más importante insurrección indígena de América Latina. Durante los primeros quince días de noviembre conforma una Junta Revolucionaria integrada por cinco de sus más leales asesores, asegura la adhesión de varios 14 Conbreta. Procesos. Proceso a Mariano Banda. T. IV. 15 Antología de la Independencia del Perú. Publicaciones de la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia el Perú. Lima, 1972, p. 5. 16 Ibídem, p. 5. 17 Bonilla, ob. cit., p.142.

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