Voces y cantos de las mujeres

histórico18. Obligará también a seguir el proceso de las mujeres en la construcción de la República, y en las iniciales formas de organización y su participación en el ámbito político, social y cultural. Para ilustrar mejor la importancia que tiene la Historia de la Mujer, la historiadora norteamericana, Gerda Lerner, demuestra a través de una imagen sumamente interesante donde esta el quid de la cuestión. Pensemos, dice, que “hombres y mujeres viven en un escenario en el que interpretan el papel, de igual importancia, que les ha tocado. La obra no puede proseguir sin ambas clases de intérpretes. Ninguna contribuye más o menos al todo; ninguna es secundaria o se puede prescindir de ella. Pero la escena ha sido concebida, pintada y definida por los hombres. Ellos han escrito la obra, han dirigido el espectáculo, e interpretado el significado de la acción. Se han quedado con las partes más interesantes, las más heroicas, y han dado a las mujeres los papeles secundarios”19. ¿Qué sucede entonces? Cuando las mujeres se dan cuenta de esto reclaman y logran que se las considere en papeles de igual importancia, aunque tengan que pasar por el examen de cualificación de los hombres que obviamente eligen a las más dóciles y a las que mejor se adecuan al trabajo que ellos determinan, en tanto castigan con la exclusión a las que se arrogan el derecho de representar su propio papel. Ese es el error, lo que las mujeres deben hacer es escribir también el argumento, intervenir en el escenario de la obra, en la interpretación de los papeles importantes y en aquellos que prefieran y consideren útiles. La Historia de la Mujer se presenta así como un elemento transformador de las mismas mujeres; el hecho de saber que tiene una historia propia apunta a la transformación de la conciencia femenina y constituye un paso decisivo para la emancipación de las mujeres. Una nueva historia significa cambiar todo un andamiaje de ideas y creencias, y convertir las actividades femeninas en experiencias definidas y trascendentes. No es muy difícil imaginar que entonces sus experiencias y vivencias serán valoradas, y por lo tanto ocuparan un lugar distinto. Algo de lo que ya es posible vislumbrar a través del vigoroso impulso que ha cobrado últimamente la escritura femenina. Pleno de símbolos y confesiones íntimas, el yo femenino literario se perfila ahora más allá de la tradición masculina. Largo e intrincado camino el que tuvieron que recorrer las escritoras y las artistas para enfrentarse a un canon literario que las obligó a limitar su creatividad a los rígidos postulados de la sociedad. Sobran los ejemplos de esas voces intensas, y que duda cabe que también escucharemos las de las mujeres que hicieron y escribieron la historia. Este es el objetivo que me animó a convocar y organizar el Simposio Internacional “La Mujer en la Historia de América Latina”. Ponencia presentada en el Simposio Internacional “La Mujer en la Historia de América Latina”. Lima, 27 al 29 de agosto de 1997 18 María Ligia Coelho. Em busca da participacao das muhlheres nas lutas pela independencia política da América Latina. Brasil. Revista Brasileña da Historia, 1995. 19 Lerner, ob. cit., p. 30.

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