Veladas literarias de Lima: 1876-1877

42 e VELADAS LITERARIAS Entonces resignado como el día En qne de amor y mansedumbre lleno Del trono de la gran sabiduría Bajó á ocupar de una mortal el seno, é)tra vez ofrecióse en holocausto Dándose en sacrificio por el hombre. Y cuando los discípulos volvieron Lo hallaron triste, mas con faz serena; Alzóse grave y 8llos lo siguieron A celebrar la postrimera cena. Las calles entre tanto se llenaban De gente que acudía De todas las ciudades A celebrar el día. A favor d8l tumulto, rezagado, Uno de los discípulos quedóse; Y á casa del Pontítice Con paso cauteloso dirigióse. Jesús despues seguido de los otros Penetró en el cenáculo, tranquilo. Allí sobre la mesa Se hallaban preparados el cordero, El pan sin levadura, También el cáliz y á su lado el vino, Que imágen era de su sangre pura Sentados á la mesa Tornó Jesús á levantarse luego; Una toalla tomando y un lebrillo, Se acercó á sus discípulos amados Con adémán sencillo, Y les lavó los piés, mientras decía: -Cual ahora lo hago En adelante os serviréis vosotros

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