Veladas literarias de Lima: 1876-1877

JUANA M. GORRITI 445 II () Al sig¡ iente dia, no sin algun tanto de pena mezclada á su alegría, Manuel hacia parte de la brillante compafüa que el magnífico yankee llevaba en un vapor especial á la innugu- racion de una de las grandiosas obras que harán sn nombre inmortal. La travesía hasta Mollendo fué una continuada fiesta. De allí, y despues de un banquete servido bajo una tienda de cam¡.rnña lt-vantada sobre las rocas del puerto, los viageros tomaron el ferro-carril, que en pocas horas los condujo á la blanca ciudad que se asienta en la pintoresca falda del Místi. Manuel miró indiferente á sus bellísimas hijas; porque la imágen de Sofia llenaba su alma. En los bailes con que los arequipeños celebraron el fausto acontecimiento. en medio á los placeres de la danza, el pensamiento de Manuel volaba á Lima, dejándolo inmóvil y absorto al lado de su pareja, enteramente olvidado del sitio en que se hallaba. Habríanle pesado esos dias de ausencia, si el próximo re- greso no le sonriera con deliciosas promesas. Despnes ele quince dias trascurridos entre fiestas y rego- cijos, los con vidados de Meiggs, vol vieron á Lima, encantados ele aquel viaje, y deplorando su brevedad. No así Manuel, que al apearse en la estacion, sin pensar en su casa, ni en el cariñoso padre que lo aguardaba con afan, corrió á la de Sofia, devorando el espacio á largos trancos, palpitante el corazon, y el semblante iluminado por los des- tellos de una inmensa alegria. Nunca le parecieron tan largas las calles de Boza, Baqui- jano y la :Y[erced; y en tanto que las atravesaba con el nom- bre de Sofia en los lábios, iba aspirhndo, en fruicion antici- pada, la dicha suprema de volverá verla. Divisa, en fin, la anhelada puerta; corre; llega .... Pero al trasponer sus nmbrales, detiénese inmóvil de asom- bro ....

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