Veladas literarias de Lima: 1876-1877
444 VELADAS LITERARIAS des; pero yo te digo que sobre esos motivos, muévete el de-• s o de ver Arequipa; de llevar por vapor la adoracion á sus hermosas moradoras. c.. -Tú sabes bien que mi adoracion está monopolizada, y que IC.J me es dado extraer de ella ni la mas ligera partícula en ese espacio de ocho dias, que te empeñas en llamar sepa- racion. -¡Quién sal1e! Yo soy supersticiosa, y siento en el fondo del corazon algo como un presentimiento. -Pues si tal recelo tienes, no hablemos mas de ese viaje. Daré una escusa á Meiggs, diré á mis amigos que se marchen sin mí, y asunto concluido. Estás contenta? -No: yo no quiero que tus amigos me maldigan, ni de- fraudar á Meiggs en la adquisicion de ese bellísimo texto, para el album de las vistas fotográficas de aquellas alturas. Ademas; seria una crueldad privarte de esa deliciosa romería al país de las amorosas tradiciones. -He dicho que no hablemos de ello: me quedo. -·-Pues yo digo que habrás de ir, porque lo quiero!-dijo Sofia con una mueca hechicera que encantó doblemente á Manuel por la gracia que tenia, y el permiso qne espresaba. -Mas si esta corta separacion hubiera de apesararte, alma mia?-objetó hipócritamente el taimado. -Procuraré distraerme con algo .... por ejemplo, haciendo desollar el castellano al Capitan ingles recomendado á mamá, que llegó ayer al Callao, y que mañana debemos recibir. Te parece poca diversion? ..... . Las once! Jesús! ¡Cómo vuela el tiempo en la felicidad!.. Pero ¡ay! el portero no tiene cuenta con ello, y nos encierra sin misericordia. Adios!. ... Adios!- y la bella Rofia, arrebatando su preciosa manita á los lábios de Manuel, huyó del salon.
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