Veladas literarias de Lima: 1876-1877
358 VELADAS LITERARIA.<.., ¿Por qué razon la mujer ha de ser solo esposa o monja, i si no es eso ha de ser un ente inútil? I aun mas, ¿qué difi- cultad habría para que esa misma monja, en vez de AO tar en- tregada solamente a Ja vida contemplativa, emplease muchas horas (~e su tiempo, en estudiar, en pensar, en escribir?- ¿ Por qué razon ha de consagrarse solo a meuitar en su vida futura, cuando por el hecho de haber nacido ti8ne tambien deberes terrestres, personales o sociales; sobre todo cuando tiene fuerza i facultades para servir a su pais i para contri- buir al progreso humano? Las señoras ricas, las que no necesitan de su trabajo, las que pueden pagar amas, cocineros, criados, cocheros i modis- tas, jeneralmente pasan su vida en la mayor ociosidad. Sus días los ocupan solo en vestirse, en preparar sus nuevos tra- jes, en pasearse, en bailar, en oir galanteos, en rivalizar con sus iguales, en envidiar a las vecinas. Ni su corazon, ni su intelijencia, tienen algo de sério que puedan compensar a su disipacion moral. Mui rara vez leen; i si leen son solo nove- las estravagantes, en que se pinta una naturaleza artificial, fantástica, que no puede ilustrarlas, sino estraviarlas.-De esa manera, por la misma futilidad de la enseña:iza, que se le procura a la mujer, se la prepara para la corrnpcion; i sin embargo, el hombre la castiga con una crueldad sangrienta, cuando cae en el abismo. Esto es por cierto, bien injusto i pide una inmediata rep·:tracion, dándoles a las mujeres algo mas útil i mas elevado en q ne pensar. Los grandes pensadores han puesto a los pueblos en via de libertarse del exajeradísimo tutelaje en que los mante- nían los aristócratas, los fanáticos i los reyes. Los economis- tas casi han alcanzado a redimir al proletario de la miseria i del hambre, por medio de combinaciones mas o rnénos inje- niosas que permiten la economia i el ahorro. Lo3 filántropos i la jenerosa constancia de Missis Fry, han trasformado el sistema penitenciario, hasta el punto que las cárceles no sean solo prisiones, sino tambien escuelas. Los hombres de Estado
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