Veladas literarias de Lima: 1876-1877

304 VELADAS LITERARIAS e ráfagas. La mas rica paleta no seria bastante para rep roducir la espléndida variedad de colores que aquella vegetac ion os- tentaba, desde el verde tierno de los sauces hasta '(:l sombrío de los añosos algarrobos. Y en las sinuosidades de la s peñas, en les huecos de los troncos y en las copas de los á rboles, anidaba un mundo alado que poblaba el aire de can tos me- lodiosos. Hácia la tarde llegamos á una estancia, fin de nuestra etapa y donde habíamos de pasar la noche. Sorprendióm e oir su nombre-Ebron- Era una propiedad de mi abuelo materno y perte necia ahora á uno de mis tios, que hallándose ausente, representá- halo su administrador, un nieto del antiguo capataz que la dirigía en tiempo de su primer dueño. Al oir mi nombre el jóven administrador, vino á mí, me saludó muy comedido, abrió la sala de recibo y me h izo ser- vir en ella nna excelente cena, á la que yo lo invité. Cenamos alegremente, él, mis compañeros y yo, d epar- tiendo sobre la belleza de aquel lugar, la riqueza de sus pastos y la variedad de sus innumerables rebaños, qu e hacia cincuenta años eran comprados con preferencia á los de las otras estancias y en cuyas ventas, decia el adminis trador, habia el padre del actual propietario, realizado num erosas sumas. Sinembargo, cosa extraña-añadió-á su muerte, qu e fné súbita, no se e1rnontró en sus arcas sino unas cuantas mone- das de plata. Supúsose que las grandes cantidades de oro en q ue se apresuraba á convertir el dinero que recibía las h abria él enterrado. Y en esta e.')peranza sus hijos removieron los paviment os y buscaron en todos sentidos, pero todo inútilmente. El an- ciano señor si ocultó su caudal, escon rJiólo sin duda f uera de la casa.

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