Veladas literarias de Lima: 1876-1877
- XXII - liviano hasta la línea patagónica, al centro de una comarca donde se hallan reunidas todas las bellezas de la creacion, sobre una llanura surcada de cristalinas fuentes y .perdida como el nido de una ave entre rosas y jazmines, álzase una ciudad de aspecto oriental. Sus blancas cúpulas se dibujan con primor sobre el verde oscuro de los bosques de naranjos que la circundan, cautivando las miradas del viajero que la contempla á lo lejos. Sus caminos son avenidas de flores; su aire es tíbio y fragante; sus días irradiacion de oro y azul; sus noches serenas, estrelladas, pobladas de músicas y amo- rosos cantares. Quien una vez la haya habitado, no la olvida jamás; y si un dia volviera á ella, aunque Dios hubiera qui- tado la luz á sus ojos, al aspirar su perfumada atmósfera ex- clamaría: ¡ Tucuman ! » En otra parte á la llegada de los fugitivos de Lavalle agrega: «La primavera tendia sus verdes guirnaldas sobre la ciu- dad convertida en campamento. · ~El acre perfnme de los retoños circulaba en la brisa; los cantos de la calandria y del ruiseñor se mezclaban á la voz de los clarines, y el estrépito fragoroso de las armas no era bastante á los armoniosos susurros de aquella hermosa natu - raleza. uLa primavera de Tucuman!-es decir, torrentes de luz, de perfumes; cielo azul ornado de nacarados celajes; vergeles poblados de flores; mugeres bellísimas, cuyos ojos resplan- decen como fulgorosas estrellas, todo en fin, lo que puede convidar al deleite y al olvido. Así, los guerreros del ejér- cito unitario en ese alto de un dia, entregaron su alma á todas las ilusiones de una eternidad de amor>.
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