Veladas literarias de Lima: 1876-1877

- XXI - verla á sus amarlos prados, con quienes vivió, vida feliz tle amort>s y de sonrisas, bajo el dulce calor del regazo maternal; tal vez \}nicos dias aznles de ventura, hasta que la tempestad destructora de la guerra civil, llegó como el simoun del • desierto, llevando la ruina y la desolacion al seno de aquella felicidad. VII Derrotado el ejército nacional en Tncuman por las huéstes de Quiroga, persiguieron estas á sang1·e y fuego á los venci- dos, saqueando casas y ultrajando á las familias. El General Gorriti proscrito y despojado de sus bienes, refugióse en Bolivia. De dos mil emigrados q ne el 13 de Noviembre de 18:n trasponian la frontera de la patria, tal vez ninguno llevaba en el corazon tanto duelo, como una interesante jovenci a que aún no contaba tres lustros. Vueltas continuamente hácia atras sus miradas, alejábase llorando: inconsolable en sn par- tida. ¿Por qué tan honda pena en esa riente edJ,d ele imprevi- sion, en que el alma alada todavía, no ha echado aún, puede decirse, raices sobre la tierra? ¿Era q1rn entr8 toios esos cles- terradoR ninguno amaba el saelo n< lt.tl como ella? ó sería que en aqn01la existencia predestinada al infortunio alzibanse ya las negras visiones del porvenir? Pero antes de traspasar las fronteras, escuchemos cómo se despide del suelo en que nació, cuán poéticamente describe la cuna de Monteaguclo y Avellaneda. «En la deUciosa region que se extiende dPsde el confin bo-

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