Veladas literarias de Lima: 1876-1877

- XXIII - La triste peregrina, en pos del padre proscrito, atravesó los elevados Andes, contemplando de un lado la patria que de- jaba, divisando del otro la tierra extrangera que iba á buscar, y en lontananza, entre las sombras del ostracismo, las prime- ras ilusiones de la juventud, que la llamaban sonritm<*:>. Los proscritos hicieron su primer alto en Tarija, ciudad pintoresca, como nívio nido ele alondras escondido en lo mas profundo de los valles andinos. VIII Entre los oficiales de un batallon que la guarnecía, encon- trábase un jóven Oapitan, qne, víctima de un ódio misterioso del General Santa Cruz~ entónces Presidente de Bolivia, ha- bia sido arrancado de su brillante posicion en el batallon 9 de línea, y relegado allí como supernumerario; humillacion que él llevaba con la frente erguida, cnal si di visara ya los altos destinos que la fortuna le reservaba. Los dos jóvenes desterrados se amaron, y poco despues uniólos el matrimonio. ¿Hasta donde sea permitido al biógrafo levantar el velo de la vida doméstica, penetrar el misterio de una pasion ó espo- ner al público las disenciones ó contrariedades en que el alma mas bien templada suele no dejar de caer? cuestion es esta, que no nos es dable resolver aquí; y por mas que háse repe - ti<.lo q ne el génio no reconoce patria, edad, ni sexo, y que hasta los mas vulgares detalles de un personaje ó escritor público son debidos al público, cayendo bajo el dominio del biógrafo todo lo que, del pró ó en contra de sus accidentes

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