Veladas literarias de Lima: 1876-1877
e 248 VELADAS LITERARIAS IV Enanos y jigantones, negros y matachines, tarascfas, jigan- til1a, mojigangas, catnmbas, papa-huevos y payas, pasaban bajo careos de flores, desfilando cuadrillas de africanos, si- guiendo la cruz con toda la comitiva. Tras los ciriof! mas altos, los pendones de las veinte her- mandades. Los veinticuatro precedidos por su mayordomo con las andas de nuestra Señora del Rosario, y la hermandad de domínicos. Los Terranovas y Lucumués llevando nuestra Señora de las Mercedes y en doble fila los mercedarios. Los mandingas con nuestra Señora de los Reyes, rodeada <le franciscanos. Todos con músicas tales, que formaban verdadera marimba de negros. Unos bailaban ante los Santos, otros cantaban, todos grita- ban. Algnnos disfrazados de diablos (lo eran sin disfraz mu- chos o~ros) de terribles mónstruos, dragones, leones y ser- pientes, con plumas, cuernos, cueros de animales, .todos ar- mados de arcos, flechas y lanzas. Las cofradías marchaban en órden de antigüedad, y en la música de los negros bozales, resaltaba por mas desentonado largo caño de tacuara cerrado con cuero por un estremo, ha- ciendo de tamboril, sobre los hombros del conductor. A los alumbrantes con los faroles coronados de flor6s, se- guia el chinito limosnero, para la cera de nuestro amo, y el burrito de la procesion de palmaR. Tras la párclita de la mistura, el pordiosero de la Vírgen, á cuyo oído cantaban chiquilines descalzos. «Para nuestra Señora de la Estrella!> A lo que algun pi- llete callejero respondía: e La mitad para mi, la mitad para ella!~
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx