Veladas literarias de Lima: 1876-1877
PASTOR S. OBLIGA DO 247 Y mus~cas y petardos, tiros y cañonazos, estruendos de 'l todas clases poblaban de alegres écos atronadores, los aires de esta nac~nte Ciudad, animada y bullanguera desde sus pri- meros dias, en uno de los de su regocijo. La campana mayor llamaba con solemne voz sonora, grave y vibrante á los fü·•les, y tras ella las campanas de todas las iglesias con sus vocesi- tas claras y armoniosas, repiqueteaban de contento, hasta en- sordecer, siendo de cuando en cuando dominada toda esa confusion de ruidos por el cañon retumbante, prolongando sus écos en las verdes concavidades del vecino cerro de San Cristóbal. Verde alfombra de hinojos y flores silvestres, tapizaba pla- zas y calles del tránsito; y banderas, colchas y cortinajes adamascados colgaban por todas partes. Gallardetes ondeaban de una á otra acera, matizando los aires de vistosos colores, incienso y benjuí en ondas fragantes se elevaban saturando la atmósfera. Música militar y orquesta de flautas y violines precedia y cerraba la larga comitiva del Señor del Milagro, y acólitos, muchachería y mugerío, salmodiando oraciones, seguian la muchedumbre sin fin, en ondulante cola negra, á paso de hormiga. ¿Pero qué celebrábase que tan alborotados traia á los bue- nos vecinos de Lima, tan fáciles para salir de quicio, P.n esos tiempos todavia no alarmados por el cierra puertas de revo- lutis diario, posteriormente? El Señor babia venido á visitarlos! Nó el Virey, represen- tante de su sacra real magestad, sino el mismo Rey de los cielos en la vera imágen de su hijo crucificado. Chico debía ser su recibimiento, si tan rumbosos fueron los peruanos para extender alfombra de plata, barras macisas, á cualquiera de los Vireycillos que á esquilmarlos venían. La historia no cuenta saliera pobre ninguno de los gober- nantes del Perú, se entiende, in illo tenipore .......... . .. .
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