Veladas literarias de Lima: 1876-1877
o 234 VELADAS LITERARIAS esos fusiles á los que se les habia metido el demonio, fusiles insurgentes que habian tenido la audacia de gritar desafo- radamente palabras subversivas, y echaron á corr poseídos de terror. Media hora despues, el general Valero llegaba á su cam- pamento riéndose aun de la aventura, á la vez que dando gracias á Dios por haberlo hecho ventrílocuo. Desavenencias entre Salom y Valero, obligaron á éste á separarse del acedio muchos meses antes de la capitulacion de Rodil. VI A, pE:sar de los frecuentes fusilamientos no desaparecia el gérmen de sedicion, y vino dia en que almas del otro mundo se metieron á revolucionarias. No sabian las pobrecitas que don Ramon RodH era hombre para habérselas tiesas con el purgatorio entero! Fué el caso que una mañana encontraron privados de sen- tido y echando espumarajos por la boca, á dos centinelas de un bastion ó lienzo de muralla fronterizo á Bellavista. Eran los tales dos gallegos crudos, mozos de letras gordas y de poca sindéresis, tan brutos como valientes, capaces de derri- bar á un toro de una puñada en el testuz, y de clavarle una bala en el hueso palomo al mismo gallo de la pasion: pero los infelices eran hombres de su época, es decir, supersti- ciosos y fanáticos hasta dejarlos de sobra. . Vueltos en sí, declaró uno de ellos que, á la hora en que Pedro negó al Maestro, se le apareció, como vomitado por la tierra, un franciscano con la capucha calada y que, con aquella voz gangosa que dizque se estila en el otro barrio, le preguntó: -Hermanito! ¿Pa~ó la monja? El otro soldado declaró, sobre poco mas ó menos, que á él se le habia aparecido una muger con . hábito de monja clárisa ,y díchole:
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