Veladas literarias de Lima: 1876-1877
e 228 VELADAS l!t'ERARIAS y no yo. ¿Abogaderas conmigo? Mientras tenga pólvora y balas, no quiero dimes y diretes con esos p ..• ícaros insur- gentes. II (' Durante el sitio, disparó sobre el campamento de Bellavista, ocupado por los patriotas, 79,553 balas de cañon, 454: bom- bas, 908 granadas y 34,713 tiros de metralla, ocasionando á los siÜadores la muerte de 7 oficiales y 102 individuos de tropa, y 6 oficiales y 62 soldados heridos. Los patriotas, por su parte, no anduvieron cortos en la respuesta, y lanzaron sobre las fortalezas 20,327 balas de cañon, 317 bombas é incalculable cantidad de metralla. Al principiarse el sitio, contaba Rodil en los castillos una guarnicion de 2,800 soldados, y el dia de la capitulacion solo tuvo 37G hombres en estado de manejar una arma. El resto había sucumbido al rigor de la peste y de las balas republicanas. En las calles del Callao, donde un año antes pasaban de 8,000 los asilad.os ó partidarios del rey, apenas si llegaban á 700 almas las que presenciaron el desenlace del sitio. Segun García Camba, fueron 6,000 las víctimas del escor- buto, y 767 los que murieron combatiendo. En los primeros meses del sitio, Roclil expulsó de la plaza 2,389 personas. El Gobierno U.e Lima resolvió no admitir mas expulsados, y vióse el feroz espectáculo de infelices mu- geres que no podian pasar al campamento de Miranaves ni vol ver á la plaza, porque de ambas partes se las rechazaba á balazos. Las desventuradas se encontraban entre dos fuegos y sufriendo angustias imposibles de relatarse por pluma humana. Hé aquí lo que sobre este punto dice Rodil en el curioso manifiesto que publicó en España, sin alcanzar cier- tamente á disculpar un hecho ajeno de todo senti:niento de humanidad. «Yo que necesitaba minorar la poblacion para suspender
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