Veladas literarias de Lima: 1876-1877

RICARDO PALMA 227 en 1824, el brigadier don José Ramon Rodil b.allábase con- decorado con las cruces de Somorso, Espinosa de los Mon- teros, San Payo, '"fumames, Medina del Campo, Tarifa~ Pam- plona y 'Cancharayada, cruces que atestiguaban las batallas en que habia tenido la suerte de encontrarse entre lo ven- ced01·es. SitiaCT.o .el Callao por las tropas de Bolivar, al mando del general Salom, y por la escuadra patriota que disponia de 17.t cañones, fué verdaderamente tHánica la resistencia. La historia consigna, la para Rodil, decorosa capitulacion de 23 de Enero de 1826, en que el bravo jefe español, vestido de gran uniforme y con los honores de ordenanza, abandonó el castillo para embarcarse en la fragata de guerra inglesa Briton. El general La-Mar que era, valiéndome de una feliz expresion del Inca Garcilaso, un caballero muy caba- llero en todas sus cosas, tributó en esta ocasion justo home- naje al valor y la lealtad de Rodil, que, desde el 1° de Marzo de 1824, en que reemplazó á Casariego en el mando del Callao, hasta Enero de 1826, casi no pasó dia sin combatir. Rodil tuvo, durante el sitio, que desplegar una maravi- llosa actividad, una astucia sin límites, y una energía incon- trastable para sofocar complots. En solo un dia fusiló treinta y seis conspiradores, acto de crueldad que lo rodeó de terro- rífico y aun de supersticioso respeto. Uno de los fusilados en esa ocasion fné Frasquito, muchacho andaluz, muy popu- lar por sus chistes y agudezas, y que era el amanuense de Rodil. El general Canterac (que tan tristemente murió en 1835, al apaciguar en Madrid un motin de cuartel) fné comisio- nado por el virey conde de los Andes, para celebrar el tratado de Ayacucho, y en él se estipuló la inmediata entrega de los castillos. Al recibir Rodil la carta ú oficio, en que Can- terac le trascribia el artículo de la capitulacion concerniente al Callao, exclamó furioso: -¡Canario! Que capitulen ellos que se dejaron derrotar,

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