Veladas literarias de Lima: 1876-1877

RICARDO PALMA 229 «consumos que no podían reponerse, mandé que los que no «pudieran sub.sistir con sus provisiones ó industria, saliesen «del Calla o. Esta órden fué cumplida con prudencia, con «pansa y con buen éxito. La noticia de los primeros que «emigraron fué animando á los que carecian de recursM para «Vivir en la poblacion, y en cuatro meses me descargué de 4:2,389 bocas inútiles. Los enemigos, á la décima.cuarta emi- «gracion de ellas, entendieron que su conservacion me seria <<nociva, y tentaron no admitirlas con esfuerzo inhumano. "Yo las i-epelí decisivamente)}. Inútil es hace1· sobre estas líneas apreciaciones que están en la conciencia de todos los espíritus generosos. Si indigna hasta la barbarie y ajena del carácter compasivo de los pe- ruanos fué la conducta del sitiador, no menos vituperable encontrará el juicio de la historia la conducta del goberna- dor de la plaza. Rodil estaba resuelto á prolongar la resistencia; pero su coraje desmayó cuando, en los primeros dias de Enero de 1826, se vió abandonado por su íntimo amigo el comandante Ponce de Leon, que se pasó á las filas patriotas, y por el comandante Riera, gobernador del castillo de San Rafael, quien entregó esta fortaleza á los republicanos. Ambos po- seían el secreto de las minas que debían hacer explosion cuando los patriotas emprendiesen un asalto formal. Ellos conocian en sus menores detalles, todo el plan de defensa imaginado por el impertérrito brigadier. La traicion de sus amigos y tenientes había venido á hacer imposible la de- fensa. El 11 de Enero se dió principio á los tratados que termi- naron con la capitulacion del 23, honrosa para el vencido y magnánima para el vencedor. Las banderas de los regimientos Infante, don Cárlos y Arequipa, cuerpos muy queridos para Rodil, le fneron con- cedidas para que se las lleva.se á España. De las nueve banderas españolas tomadas en el . Callao, ....

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