Veladas literarias de Lima: 1876-1877

110 VELADAS LITERARIAS tuve miedo, y quise huir; pero te ví entre ellos y mi alma se lanzó á tí. Y oí la voz del Espíritu que me dijo:-~Hé ahí el hombre ele tu destino! .... En vano la vida pondrá entre él y tú, abismos de ódio y torrentes de sangre. El se'btimiento que Jel-lpita en vuestras almas os unirá á pesar de todos los obstáculos. Entónces el Espíritu de los montes enviará al huracan, que os arrebatará en su poderoso torbellino unidos en un lazo eterno á las regiones esplendentes del soJ». Al escuchar Hernando estas palabras, estrechó entre sus brazos á la princesa. Cual habló el Espíritu él tambien la amaba: amábala con delirio desde el momento en que la vió. La princesa se desasió ruborosa de aquel abrazo. -Desde entónces, continuó con voz conmovida, caí en estrañas alusinaciones. En ellas, mezclado á escenas de muerte y esterminio, hallábate siempre, jóven guerrero, y mi alma atraída por un encanto irresistible arrastrábamE- en pos de tus pasos. Y al despertar ele aquellos éxtasis, encon- trábame triste, abatida, enferma, enferma de una misteriosa dolencia que, embargando todas mis facultades, entregábame toda á tu amor. En vano la voz del Espíritu gritaba:-«Habla, aparta el ódio que divide á tus hermanos, sé tú el lazo que los una y salve el Imperio de la ruina inminente que lo amenaza. En vano el destino me mostraba cercana nuestra desgra- cia. Allí estabas tú y yo solo pensaba en tí. Un dia hablé, por fin; era demasiado tarde y no me escu- charon, los acontecimientos se precipitaron. Huáscar fué sacrificado y Atahnalpa acusad.o fratricida; y la hora fatal de la caida del Imperio ll egó con los hombres feroces, entre los cuales estabas tú .... tú!á quien amo yo tanto!- La princesa calló y reclinó la frente sobre el pecho de Carvajal, que la estrechó una vez mas en sus brazos. -Calma tus temores, amada mia, la dijo_: tu pátria lejos de ser destruida prosperará. Tu hermano sentaráse otra vez

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