Una llave, un mar, un puente : el impacto de la selección de libros en la formación de lectores

52 La capacidad de lectura de un niño exige, pues, que se le proponga una selección y se le ayude a orientarse en ella. Sería verdaderamente lastimoso que el tiempo ya reducido que el niño consagra a la lectura este totalmente absorbido por libros «indiferentes» que toman el lugar de los libros «de- masiado buenos para perdérselos», de los que hay que descubrir en cierto modo y que no tendrían nunca el mismo sabor si son leídos demasiado temprano, o demasiado tarde. Es cierto que los libros verdaderamente excelentes se descubren con un placer real en la edad adulta, pero, encontrar- los siendo niños es una experiencia irremplazable. Tales libros pueden revelarse decisivos en la orien- tación de un interés, de una imaginación, de una sensibilidad. Butor 6 evoca más generalmente «es- tas lecturas que imprimen carácter y que, aunque sean descubiertas en adelante por otras lecturas, seguirán siendo imborrables» (1984, p. 39). Es tremenda la presión que pone este fragmento en quienes trabajamos seleccionando materiales para las es- cuelas. Es una responsabilidad mayúscula. Debo poner en claro una tensión profunda que siento con respecto a lo siguiente. Tengo por un lado la idea de la necesidad de que existan en los equipos de 6 El texto al que Geneviève hace alusión es Lectures de l’enfance , de Michel Butor (1966, pp. 43-45).

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx