Una llave, un mar, un puente : el impacto de la selección de libros en la formación de lectores
21 La lectura, entonces, hace más de veinte años que no encuentra su lugar y la estructura de sentimiento de nuestra época no logra dárselo. Y entonces lloramos por un tiempo pasado en el que leíamos en la felicidad o tra- tamos de convertir a la lectura en una experiencia llena de adjetivos —el «placer de leer», el «encanto de la lec- tura», «el deseo de leer», etcétera—, intentando que esta tenga un lugar en la sociedad, en la escuela, en el aula, en la biblioteca. Pensando en que esta búsqueda debería ser una de nuestras tareas. Pero no ocurre. El momento no llega y seguimos dando vueltas en este desencaje cultural, en esta nostal- gia que nos lleva a pensar simplemente que leer es BUE- NO, que leer abrirá mentes, abrirá mundos, que nos llevará a otros universos. Que permitirá que las pruebas de prácticas del lenguaje tengan un mejor puntaje. Que permitirá elevar «la comprensión lectora». Que produ- cirá que algunos chicos y chicas se vuelvan sujetos más conscientes. O que encuentren placer en leer. O disfru- ten con las historias. Y estimulen la fantasía. Amplíen su lenguaje. Etcétera, etcétera, etcétera. Y ¿qué materia mágica pensamos que tiene la lectura que solo con el acto de leer logrará todas estas maravi- llas?, ¿qué clase de brujería va a cambiar el estado de las cosas solo por el hecho de que un niño o una niña se sienten a leer un rato?
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