Un Héroe Civil

26 pudiera sacar de entre las ruedas de un auto a una señorita delante de un concurso numeroso! Nadie tendría que decir nada entonces, y volvería a ocupar, con mayores merecimientos, un puesto entre los seres abnegados y altruistas. Su voluble novia, de fijo que volvería con él, esta vez más enamorada, llena de súplicas y promesas. Alguien ha dicho que desear vivamente una cosa es poseerla o vivirla, según sea el caso. Así, él vivía realizando a cada paso bellos actos de heroísmo, que elevaban ante sus ojos su propio concepto. Se admiraba y se compadecía a la vez, juzgándose incomprendido por la muchedumbre obtusa y malagradecida. ¡Con qué ansiedad, henchido de emoción y de júbilo, acechaba la oportunidad de salvar a alguien de un accidente! Y como la ocasión tarda, pero llega al fin, cierta vez, caminando por una calle de mucho tráfico, en momentos en que una señorita detuviérase temerosa e indecisa entre un auto y un tranvía, lanzose

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx