Un Héroe Civil

13 hubiera hecho lo mismo...”. Su madre y sus hermanos no apartaban la mirada de él, llenos de admiración y de ternura. El reportero lo asaetó a preguntas. Naturalmente, relató el hecho sin equivocarse ni contradecirse en un punto, cuidando de añadir al final que “no se explicaba la presencia en su casa de un enviado de El Sensacional, pues él era enemigo de que se hiciese publicidad alrededor de su persona”. El reportero consiguió este precioso dato, subrayándolo para que resaltase más. Luego continuó el interrogatorio: “¿Luego gustaba del yum yum? ¿Tenía novia? ¿Cuál era su deporte favorito? ¿Frecuentaba el cine? ¿Con qué prenda de su indumentaria comenzaba a vestirse?”, etc. Seguidamente, le tocó el turno al fotógrafo: después, sentado en medio de su familia; luego, con el perro en los brazos; vestido de futbolista; de mil maneras, en suma. Y se retiraron, dejándolo henchido de vanidad y a los de su casa, aplastados bajo el peso de su naciente gloria.

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