Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

- '. EL ORÁCULO DEL INDIO. 193 · La mente tendía la mirada en rededor abarcando el conjunto de cinco aí].os y el nombre de Condorí reso- . ;ti::tba ante la exactitud cop. que se cumplieron sus pre- sagios. , _ - Campos desolad0s, casas enlutadas, rostros '<lema- . erados por. el hambre, la ruína y la pobreza por · do- quiera: esa era la reseña de las calamidades que sem- bró la guerra del Pacífico. ~ ¡Grau y Pérez marchando al templo de la inmorta- lidad; la· sublime epopeya de la Alianza defensiva; el desconsuelo apagando toda esperanza en Huamacliuco! ¡Todo! ¡a4! cruzó por el recuerdo con lecciones de fuego. Tendimos la vista en el propio derredor . y . . oh! no, no, mejor es no tras1Jldarlo al papel. Las imágenes de i\.ngélica y de María vinieron . á completar el cuadro, como el marco desgarrador dél corazón que se retuerce ante la imposibilidad de alar- gar la mano en nombr: de la caridad. Cien viudas,- miles de huérfanos contemplaban va- gando en los. umbra~~es ,de su estancia, el fantasma ate- rrador del · hambre nó <satisfe~ha en veinte días. Angélica, como el botón de la rosa que codicia la mirada de las elegantes, era la pobre flor sacrificada desde siJ ~~ :-- ullo á la adversidad de la suerte. Pobre niña, mustia y callada, iba consumiéndose con la atro- fia del corazón. · ·María agonizaba, más que. por su presente por el w~nidero de Angélica. Solas ambas, sin refugio y sin. asilo, el cielo era el punto donde dirijían la mirad~ cristalina cQn la lágrima del infortunio~ Pero su fé no vaCiia.Úa al impulso de aquel recio vendaval. Cruzaban el mundo bebiendo acíbar pero con la sonrisa de los mártires. ¡Ah! uri día trocóse de súbito el escel\ario. . María perdono á la Providencia la infamia de mu- / chos por la caridad de un hombre y bendijo á Dios ., en la alegría con la misma constancia con la cual Ie alabó en la tristeza. \..

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