Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
ItOJAS SUELTAS•. ~~~---.,.~~ ~~~- -~ ~-~~~~~~~ - -De los vivos qu~rr~s d~cir, chico,-arguyó Pepe, -y no habl~mos aqm smo de sacar suertes á la suerte. -Hasta mañana, ·dijo Pancho tomando su sombrero de 1 ancha ala. Al siguiente día llegaba tal como lo he- mos presentado.. El bicho es un león por su bravura, y azabache es su color, si color puede llamarse el negro. · · Lo recibenllos de á caballo, suena la señal, .y Paris;ho,. adelantándose como· centinela á la voz de alerta, se· ccr · loca cara á cara delante del animal: cá'rgale éste; - él no se mueve, y tqmán~ole la furia de frente lo levanta dos, tr~s_ y cinco veces al aire, y otras tantas lo deja caer al suelo. El pÚeblo grita horrorizado; las niñas se desmayan; , los nervios están de toros; los toreros · a~uden en de- f em.,a, pero no logran arrebatar la presa al furioso animal que, entre el polvo y la espuma cle su boca, arroja chis- pas de fuego, hasta que una bala derevóJver le ha atrave- sado el corazón. Pancho Ccolqque, Paco de Plata ha muerto, y una mujer, elegantemente vestida, arrojándose desde una galería, va á mezclarse con la multitud ·que recoje el cuerpo ensagrentado del torero. III. . Acudan el Dr. Villar, el Dr. Flores; los mejores médi- • cos de Lima, que Paco respira aún y acaso la ciencia pueda salvar la vida al gallardo torero de las sierras que, bárbaro, se ha entregado con la resolución .del sui .. cida. ' · . · El ·pueblo tiene ~us ídolos. Dichosos los ídolos que mueren antes que e} pueblo los mate, pasada la ?ri- . vanza. / Pidieron un coche y diez acudieron al instante. Se puso en el N? I I 7 el c.uerpo helado de Paco y j un- to á él fué la mujer que hemos visto bajar de una·galería. ,Al cabo qe un mes las gacetillas de los diariós anun- . , ciaban el restablecimiento de la salud del simpático Paco de Plata, arrojadQ al peligro por el desd~n de una mu~
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