Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

AMOR DE REDONDEL. 179 , el t\lrno. c\Traga · leones» acometió y fué muerto por ' 1 PanchQ Plata como un humilde cordero al que troncha. , vibrante rayo en tarde tempestuosa. La hoja del acero traspasó el c9razón del bruto, y ·' ahí no más, lau.zando horrible ' mujido, quedó sin vida el ,animal, dominando el torbellino, del ,circo. El pueblo pierde el juicio cuando ve víctima á la fie- ra con rapidez semejante. · · -¡Paco de Plata! , ¡Viva Paco d~ P1ata! ' , Circulan las butifarras, el agur¡t- de berros, el emoliente, ' el doctor. Todos trincan á la salud de Paco de Plata. ¡Viva Paco de Plata! Todas las galerías lo llaman, puñados de lucientes , soles caen á sus pies, En aquel momento supremo el torero dirije su mirada á una galería de la izquierda. · Maquinalmente se llevó la mano al pecho, y ~rrb­ jando bocanada de aire comprimido, cual resoplido de locomotora contenida, sacudió la cabeza como para qe- 1 sechar'. algo mortificante. . III. 1 • Es la décima vez. que Pancho Plata sale á la plaza. Tan pronto, y ya es un veterano y á su aparición, lo saluda ya el público con salva generosa de· sus palmas. Pero Pancho está taciturno. Su ·mirada es / fosfore·s .. cente: sus labios están secos y su andar es descuidado, d . 'd ~ 1 1stra1 o. . · , , . P ~1 pasado la noche anterior con sus amigos en la ' i pulp~r~a: del italiano Rabich, q u,e tan excelente mosto pro_t>ma. _ Se ha hablado de la próxima corrida, y Paco, diri- Jiéndose ~ un compañero suyo tan valiente como bon- dadoso, le ha dicho: -Esta es mi tíltima, noche. Mañana pormiré bajo tierra depués de ,balancearme sobre · las lan,zas de cc.fn - vcnsz'b!e.» No olvide, compañero, mi ep.cargo: y beba- mos á la buena salud de los muertos. ' ' ,.

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