Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
128 HOJAS SUELTAS. ~~~--'--~~~~-L--- IV. Los maizales verde esmeralda se tornaron amarillos como el oro. . .. El balido de las ovejas y el bufar de los bueyes, los nidos de palomitas _cenizas multiplicados en las . ramas de los algarrobos, las retamas y manzanos, anuncian en aquellos campos que ha llegado la estación del otoño: los tendales se pre¡faran p~ra la cose~ha, el agricultor suspira con inquietud codiciosa y las indiecitas casa- deras comienzan á componer ·fas cantatas .del yaravy con el cual han de celebrar el matccoy. Es el día de la faena. · Los mayordomos, caba_lgados en lomillos puestos so- bre los lomos de vetusto ' repasiri mayordomil, que de estos hay dos ó tres en las fincas, recorren aI galope, las cabañas. Suena la bocina del indio segunda y pronto los prados se cubren de indios que llevan la segadera y la coyunta con asa de fierro 1 ustroso. Son los alegres afanes de la cosecha. , . Terrninado el recojo de las mieses; viene luégo el rrialccoy. v. Aquella vez eran las planiGes de Atunúolla, en la finca de mi padre, las que servian de teatro á las poé- ticas fiestas de esos buenos indios. Comenzaron á llegar las indias acompañadas de ~us 4ijas. En el solar de la izquierda, llamado Tinaco, Sf! reu- nieron los varones para la designación de l9s malccos. , La voz unánime s~ñaló á Pedro y á Sebastián. Este último era un indiecito de carrillos de terebinto, trenza d~ azabache y mirada de cernícalo. En la comarca no le designaban con otro nombre que con el de Chapa- cuclta, y tenía como tres cosechas de µiás. sobre la edad de Pedro. ·
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