Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
Posteriormente, fa frase de Miller fué sublimizªQa; epigramáticamente por el Gran Mariscal Castilla, que, para espantará los impertinentes de Palªcio, solía-Oeeir sacudiendo el pañuelo con la-gracia qµe le era pecu- liar:-Moscas, moscas, moscardones, moscardones. Presumo que los último$ serían de los que invadeb , la cartera de Hacienda. Mas, ¡oh dolor! con el tiemw las moscas de Miller y ·los moscardones de Castillá han 1.legado ya, segun referencias, á alacranes que inva... den el Palacio de·Gobierno, donde, ignoramos las trazas que se dará el Presidente Cáceres para librarse de ellos. III. Al escribir sus «Memorias», el ilustre Miller, si~ duda ignoraba que el hijo primogénito . de su predileo- ta amiga era esposo de la nieta del franco realista á quien increpal;>a c n dureza apasionada, sin adivinar tampoco que la primogénita de ese matrimonio tr:~za• ría algún día fos expansivos cuadros de familia don~ . él fué tratado como hijo, mencionándolo quien estas líneas rubrica, con el cariño y respeto que se merecen los próceres ·que derramaron su sangre para legarnos patpia libre.
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